Luis Carlos Delgado Murillo. 18 enero

El Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) emitió en setiembre del año pasado normativa para actualizar la base contable nacional y adoptar la versión vigente de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) en diversos aspectos.

El seguimiento de la práctica internacional en materia contable mejora la calidad y comparación de la información en beneficio de los consumidores financieros. La NIIF 9, sobre instrumentos financieros, no es la excepción, pues amplía las opciones para valorar los activos financieros.

La elección del método de valoración financiera no depende del Consejo, sino de cada entidad, de acuerdo con la forma como gestiona los activos financieros para generar dinero

De acuerdo con la norma, la valoración puede hacerse de tres formas: costo amortizado (costo), valor razonable (valor de mercado) con cambios en otro resultado integral y valor razonable con cambios en resultados. A pesar de lo anterior, algunos insisten en que el Conassif busca eliminar la valoración a mercado.

La elección del método de valoración financiera no depende del Consejo, sino de cada entidad, de acuerdo con la forma como gestiona los activos financieros para generar dinero, lo cual requiere la definición del modelo de negocio para cada cartera de inversión administrada.

Cada método de medición contable es interesante y demanda aplicación; no obstante, por la reiterada atención de algunos hacia la valoración a costo amortizado, el resto de este artículo será dedicado al asunto, con el objetivo de aclarar una serie de imprecisiones.

Aclaraciones. Una entidad medirá una porción o la totalidad de la cartera de inversiones a costo amortizado cuando su modelo de negocio sea mantener los activos financieros para obtener recursos, únicamente por pagos del principal e intereses, de acuerdo con las fechas establecidas.

Lo anterior significa que toda gestión diferente al pago del principal e intereses para calzar el pago de obligaciones no podrá ser valorada a costo. Además, la entidad deberá verificar que los flujos de efectivo no sean significativamente distintos a los pactados, de lo contrario no podrá valorarse de esta manera.

En vista de lo anterior, se considera prudente reflexionar sobre dos aspectos: ¿Qué tan frecuente será encontrar un modelo de negocio con las características antes mencionadas y qué tan representativo será este dentro de todo el sistema financiero? Lo cierto es que se trata de una práctica singular y pasiva.

Adicionalmente, aun cuando las decisiones sobre la gestión de las inversiones lleven a una medición contable a costo, el gestor deberá en todo momento revelar en los estados financieros el valor de mercado de las inversiones, además de experimentar minusvalías ante un deterioro en la capacidad crediticia del emisor.

Entonces, la opción de costo amortizado no solo es limitada y de seguimiento laborioso, sino que se trata de una opción excepcional, que forma parte de un amplio estándar internacional, el cual está siendo adoptado por el Consejo, en seguimiento a la práctica responsable de este órgano de dirección.

Por último, la existencia de mitos es comúnmente asociada al desconocimiento, lo cual, según lo explicado, parece estar presente en el desvelo de algunos. Ante esta situación es prudente y necesario estudiar las normas contables y mantener una constante capacitación sobre la materia.

El autor es presidente del Conassif.