Bryan Adrián Villalobos Palma. 26 septiembre, 2019

Desde hace varios años, existen los programas de estudio de Español de primero y segundo ciclo, en respuesta a la preocupación constante sobre cómo mejorar la comprensión de lectura, avanzar en la parte oral y continuar el camino para expresarse adecuadamente de forma escrita.

Para el diseño de la propuesta, se tomaron en cuenta estudios científicos y experiencias de los países más exitosos en la temática. Participaron asesores nacionales y regionales de Español, asesores nacionales de evaluación y preescolar, así como docentes de estas áreas. También se hicieron consultas a especialistas nacionales e internacionales.

La intención no es atacar a nuestros compañeros maestros; más bien, es motivarlos a observar las videoconferencias que los asesores nacionales han preparado, acercarlos más a las asesorías regionales de Español y darles el acompañamiento necesario, así como invitarlos a repasar nuevamente las primeras páginas del programa para retomar la ruta y, principalmente, renovar el espíritu autodidacta que debe ser un compromiso inseparable del quehacer docente.

Cabe destacar que estos programas de estudio, en las primeras páginas, proveen una serie de insumos para el docente, como lo son una explicación del enfoque del programa, así como el perfil del estudiantado al concluir el primero y segundo ciclo en expresión, comprensión oral, lectura y escritura.

Describe, además, acciones didácticas permanentes, las cuales le permiten al docente construir las habilidades comunicativas en los estudiantes.

Como parte de la inducción para desarrollar adecuadamente el programa, se comparte también un apartado en torno a la evaluación de los aprendizajes en armonía con el enfoque de este, e incluye sugerencias para correlacionarlo con otras asignaturas como Matemática, Ciencias, Estudios Sociales, Artes Plásticas, Educación Física, Educación para la Vida Cotidiana y Música.

Incorpora, de igual forma, orientación para el desarrollo del primer ciclo de la educación general básica, así como orientación metodológica para el desarrollo de las unidades de los dos primeros años. Cuenta, también, con una gran riqueza de material didáctico relacionado con ortografía, gramática y producción textual desde el enfoque comunicativo de la lengua, talleres de escritura y lectura creativa, estructura de los diferentes tipos de textos, entre otros.

Ahora bien, si algo debe reconocerse es que muchos docentes se han identificado con el programa, lo han leído detenidamente, lo cual les ha permitido ponerlo en práctica.

Por otro lado, es una realidad que a otros les ha costado migrar a este enfoque. Nos preguntamos entonces qué ha sucedido para que, a pesar de la orientación que se les brinda, no todos los docentes adopten el programa.

Muchos factores inciden en ello, descritos en buena medida en el más reciente Informe Estado de la Educación. No obstante, es una oportunidad para recordar la frase de nuestros abuelos según la cual “el frío no está en las cobijas”.

La intención no es atacar a nuestros compañeros maestros; más bien, es motivarlos a observar las videoconferencias que los asesores nacionales han preparado, acercarlos más a las asesorías regionales de Español y darles el acompañamiento necesario, así como invitarlos a repasar nuevamente las primeras páginas del programa para retomar la ruta y, principalmente, renovar el espíritu autodidacta que debe ser un compromiso inseparable del quehacer docente.

La calidad de la educación compete a todos los que trabajamos en el Ministerio de Educación Pública. Cada cual tiene el poder de decisión de mejorar desde su espacio; aún más, es de humanos tener dudas y tratar de aclararlas en las instancias correspondientes, y seguir adelante. Lo que no se vale es ser indiferentes a la realidad profesional.

El autor es asesor regional de Español en la Dirección Regional de Educación de Occidente del MEP.