Johnny Araya Monge. 6 abril

Tiene razón el editorialista de La Nación al afirmar que los gobiernos locales están íntimamente vinculados con los habitantes de sus cantones y eso facilita conocer las debilidades más urgentes debidas a la crisis (“Esperado aporte de la Municipalidades”, editorial del 5/4/2020). Pero no son razonables ni objetivos los argumentos en cuales basa la crítica.

Como lo he dicho muchas veces, y algunos insisten en pasar por alto, los gobiernos locales tienen una marcada limitación económica a causa del excesivo e inconveniente centralismo del país. Los ayuntamientos ejecutan una cifra inferior al 2 % del gasto público, en contraste con el resto de América Latina y, más aún, con otras regiones del mundo.

El país está atrasado en adoptar la tendencia global de concederles más recursos y competencias a los ayuntamientos. La ingobernabilidad en las democracias tiene como una de sus principales soluciones fortalecer el protagonismo de las municipalidades.

Regla fiscal. La situación se tornó más compleja cuando se decidió equivocadamente incluir las corporaciones municipales en la lista de instituciones obligadas al cumplimiento de la regla fiscal. Los presupuestos de los ayuntamientos se componen, en un altísimo porcentaje, de ingresos propios y no son responsables del déficit fiscal.

Esta camisa de fuerza, más temprano que tarde, afectará la cobertura y calidad de los servicios públicos esenciales, y generará el despido de personal, incrementando el desempleo.

Habría sido deseable que el editorialista tuviera a mano información objetiva sobre el esfuerzo y aporte de las municipalidades durante la pandemia.

En los cantones, están en función los comités municipales de prevención y atención de emergencias, instancias de coordinación y articulación con las instituciones públicas y privadas, oenegés y comunidades. El éxito del país para contrarrestar los efectos de la crisis depende del desempeño y compromiso de estos.

Gente trabajando. La mayor parte de la planilla de la Municipalidad de San José corresponde a servicios de aseo, recolección de desechos, barrido, limpieza de espacios públicos, mantenimiento de parques, Policía Municipal, trabajadores de los sectores social y cultural y mantenimiento vial y pluvial. Según la regla fiscal son simple “gasto ordinario”, aunque hoy resultaron ser personas particularmente necesarias.

A pesar de los riesgos, se llevan a cabo, además de los servicios usuales, el lavado de espacios públicos y desinfección de sitios críticos, como los alrededores de mercados y hospitales.

La Policía Municipal atiende las órdenes de las autoridades de salud, en coordinación con la Fuerza Pública y Tránsito. Se han hecho cumplir los lineamientos sobre el funcionamiento de comercios y locales públicos. Se hace un esfuerzo para atender a los habitantes de las calles con lavatorios móviles

Los parques se mantienen cerrados y mediante programas en línea se brinda atención psicológica a residentes del cantón y nuestras bibliotecas municipales imparten cursos virtuales.

La Municipalidad de San José es parte de las campañas informativas y de concientización para que los ciudadanos se queden en sus casas. Hemos puesto al servicio del Ministerio de Salud y otras instituciones la red de tótems informativos que posee la ciudad.

La Municipalidad de San José ya analizó una reingeniería presupuestaria para el congelamiento de gastos no esenciales y está trabajando en la construcción de escenarios de contención acordes con los desafíos a los que nos enfrentará la emergencia.

Efectos. Al final de este doloroso episodio mundial, los gobiernos locales van a quedar peligrosamente comprometidos, con presupuestos deficitarios, lo cual obligará a tomar medidas para salvar una de las instituciones más importantes del engranaje democrático.

La prioridad son las medidas sanitarias para proteger a la población de la neumonía por coronavirus, pero nos rebasan las devastadoras repercusiones en la economía y los dramáticos efectos sociales, como el exponencial crecimiento del desempleo y los miles de familias en serias dificultades para atender sus necesidades básicas de alimentación.

No es tiempo para descalificar ni de confrontar; es tiempo para que el gobierno, la Asamblea Legislativa, el Poder Judicial, las municipalidades, los empresarios y la sociedad civil se unan en la misma dirección, orientados por los principios de responsabilidad y solidaridad.

El autor es alcalde de San José.