Editorial

Editorial: Una sentencia vergonzosa

Una sentencia exhibida en Washington como infame represión de la libertad de expresión es utilizada por Juan Diego Castro para calificar de criminales a los periodistas de ‘La Nación’.

This artwork by Barbara Cummings originallyappeared with an about how journalists censor themselves to avoid conflicts with their bosses.
This artwork by Barbara Cummings originallyappeared with an about how journalists censor themselves to avoid conflicts with their bosses. BARBARA CUMMINGS

Para vergüenza de Costa Rica, el Museo de las Noticias (Newseum) exhibió, en Washington, la edición de La Nación del 22 de octubre de 1999, cuyas primeras diez páginas reprodujeron la sentencia por injurias dictada contra este diario y tres de sus periodistas en un juicio penal iniciado por Juan Diego Castro, actual candidato presidencial.

La pieza de museo se exhibió “para honrar las extraordinarias dificultades enfrentadas por la prensa costarricense mediante la censura judicial” y evidenciar “una de las más infames sentencias por difamación jamás dictadas en ese país centroamericano”, dice el comunicado del Comité Mundial para la Libertad de Expresión fechado el 4 de mayo del 2001 (https://www.ifex.org/costa_rica/2001/05/08/inauguration_of_exhibit_on_la_naci/es/).

El repudio internacional a la sentencia no solo se debió a la bárbara imposición de diez páginas de contenido en espacio preferencial del periódico, sino al menosprecio por la mejor doctrina y jurisprudencia para la protección de la libertad de expresión. Costa Rica quedó muy malparada ante el mundo, pero también los principales diarios nacionales se pusieron de acuerdo para publicar un editorial contra el fallo “desproporcionado e injustificado”, calificado como un “ataque contra el derecho de los periodistas a informar y de la ciudadanía a ser informada”.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌