Editorial

Editorial: Nuevos bríos contra la covid-19

Es indispensable insistir en la vacunación, las medidas aplicadas por el comercio en otras etapas de la pandemia y la buena comunicación. La meta es no retroceder, como se han visto obligados a hacerlo otros países y regiones, incluidos algunos líderes de la vacunación en el mundo

La pandemia de la covid-19 y sus restricciones, legales y prácticas, nos tienen cansados. El agotamiento es terreno fértil para el descuido, sea por simple hastío o por un exceso de confianza en el milagro de las vacunas. La inoculación es la única esperanza de salir de la pandemia, pero es demasiado pronto para esperar resultados definitivos. Sin embargo, los imaginamos y bajamos la guardia.

Los hospitales a punto de saturación y los alarmantes índices de contagio cuentan la historia verdadera. El virus encuentra hospitalidad en gran cantidad de personas no vacunadas, por falta de acceso a una dosis o por propia e infundada decisión. De la población meta de 4.274.344 mayores de 12 años, solo 1.509.014 tienen el esquema de vacunación completo. Un número similar goza de la protección parcial ofrecida por la primera dosis.

No obstante los alentadores resultados de la vacunación, sobre todo en la prevención de hospitalizaciones y muertes, hay suficientes personas desprotegidas para permitir la propagación del virus, especialmente la variante delta, mucho más contagiosa que la cepa original. Por eso, en la primera semana de setiembre las autoridades registraron la cifra más alta de casos desde mayo.

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