Editorial

Editorial: Insuficientes avances en Glasgow

Los logros no deben desdeñarse, pero quedaron muy por debajo de las expectativas y urgencias

A conservationist of the NGO Panthera fights a fire in Porto Jofre, Pantanal, Mato Grosso state, Brazil, on September 4, 2021. - The Amazon basin has, until recently, absorbed large amounts of humankind's ballooning carbon emissions, helping stave off the nightmare of unchecked climate change. But studies indicate the rainforest is hurtling toward a "tipping point," at which it will dry up and turn to savannah, its 390 billion trees dying off en masse. Already, the destruction is quickening, especially since far-right President Jair Bolsonaro took office in 2019 in Brazil -- home to 60 percent of the Amazon -- with a push to open protected lands to agribusiness and mining. (Photo by CARL DE SOUZA / AFP)
A conservationist of the NGO Panthera fights a fire in Porto Jofre, Pantanal, Mato Grosso state, Brazil, on September 4, 2021. - The Amazon basin has, until recently, absorbed large amounts of humankind's ballooning carbon emissions, helping stave off the nightmare of unchecked climate change. But studies indicate the rainforest is hurtling toward a "tipping point," at which it will dry up and turn to savannah, its 390 billion trees dying off en masse. Already, the destruction is quickening, especially since far-right President Jair Bolsonaro took office in 2019 in Brazil -- home to 60 percent of the Amazon -- with a push to open protected lands to agribusiness and mining. (Photo by CARL DE SOUZA / AFP) CARL DE SOUZA

La gran conferencia mundial sobre cambio climático, o COP26, con participación de negociadores de casi 200 países en Glasgow, Escocia, terminó el sábado como suelen hacerlo reuniones multitudinarias en las que todo se decide por consenso: sin llenar las expectativas, pero con modestos avances que no deben desdeñarse. Sin embargo, su materialización no quedó debidamente cuantificada, y el alcance de las metas y cumplimiento de los compromisos dependerá de la voluntad de cada país y de las presiones e iniciativas de sus activistas, empresarios y académicos. Así, ha ocurrido, en buena medida, hasta ahora.

Lo anterior implica que el objetivo de que el calentamiento global no supere a finales de este siglo 1,5 grados Celsius sobre los niveles preindustriales no quedó razonablemente asegurado en esta vigésimo sexta conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático. Se mantiene como un blanco móvil, con el agravante de que las temperaturas globales ya han subido 1,1 °C en relación con ese umbral, y que si las tendencias actuales se mantienen podrían llegar hasta 2,7 °C. Esta peor trayectoria, sin embargo, no es inevitable.

Entre lo más importante del documento final o Acuerdo de Glasgow, suscrito por aclamación, está el llamado a los gobiernos para que presenten planes más robustos destinados a combatir el cambio climático el próximo año, no en el 2025, como se estipuló en París, y el establecimiento de reglas de transparencia para verificar el cumplimiento. El texto también lamenta «con profundo pesar» que las naciones ricas hayan incumplido la promesa de proveer, a partir del pasado año, como mínimo $100.000 millones de cooperación a las menos desarrolladas para prevención y adaptación climática y transición energética, y las compromete a alcanzar esa suma al menos en el 2025 y de duplicar, cuando menos, el monto para la adaptación.

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