Editorial

Editorial: Gobierno judicial

La conducción del Estado no debe estar en manos de 22 magistrados con interés personal y directo en el rumbo definido. Por eso es preciso recordar lo sucedido ayer si la Sala Constitucional no evita que se produzcan las consecuencias previsibles.

16/10/2018. OIJ, San José. Los magistrados de la Corte Plena emiten un pronunciamiento sobre la Reforma Fiscal. En la foto: Los magistrados encabezados por Fernando Cruz iniciaron la sesión antes de la 10 a.m. Foto: Gesline Arango.
16/10/2018. OIJ, San José. Los magistrados de la Corte Plena emiten un pronunciamiento sobre la Reforma Fiscal. En la foto: Los magistrados encabezados por Fernando Cruz iniciaron la sesión antes de la 10 a.m. Foto: Gesline Arango. Ges_Anrango_Wittingham

La Corte Plena no tiene objeción alguna al plan fiscal mientras sean otros los encargados de pagar la cuenta. Según la respuesta a la consulta enviada por el Congreso, es inconstitucional tocar los beneficios y los salarios del Poder Judicial, aunque sea por la vía indirecta de una regla fiscal diseñada para poner coto al excesivo endeudamiento. Si el crecimiento del presupuesto nacional se contiene, tampoco crecerá el del Poder Judicial.

Si la Sala Constitucional se aparta de su línea jurisprudencial para coincidir con la Corte Plena, el proyecto de ley se vendrá al suelo con estrépito. La caída resonará en el mercado financiero local e internacional, con fuerte impacto sobre las tasas de interés y el crecimiento económico. Habrá nuevas presiones sobre el tipo de cambio y el Banco Central se verá obligado a decidir hasta dónde lo defiende a costa de las reservas. El gobierno no tardará en sufrir apremiante escasez de recursos y la inflación asomará su rostro despiadado.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌