Editorial

Editorial: Elección en la ONU

Peor que la victoria de Venezuela, habría sido una elección sin cuestionamiento o una designación a falta de alternativas decentes.

Presidente de la República, Carlos Alvarado participa en la Asamblea General de la ONU.
Presidente de la República, Carlos Alvarado participa en la Asamblea General de la ONU. Casa Presidencial

Nada perdió Costa Rica en su frustrado intento por ocupar uno de los 47 puestos del Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Mucho perdió, en cambio, el propio Consejo al elegir a Venezuela para representar a América Latina y el Caribe. Está fresca la tinta del informe de la ex presidenta chilena Michelle Bachelet sobre la barbarie del régimen de Nicolás Maduro. La violación de los derechos fundamentales en el país suramericano sigue siendo cosa de todos los días.

La elección de Venezuela por 105 votos contra 96 no servirá de disimulo a la dictadura ni empañará el ejemplar historial costarricense. La paradójica victoria de un país alejado del respeto a los derechos humanos no es novedad. Más bien, se trata de una constante. Nunca ha dejado de haber amplia representación de las dictaduras en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

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