Editorial

Editorial: Cambio de mando en Guatemala

Para cumplir sus promesas esenciales, el nuevo presidente, Alejandro Giammattei, deberá superar enormes desafíos.

Guatemalan new President Alejandro Giammattei swears during the inauguration ceremony at the National Theater, in Guatemala City, on January 14, 2020. - The doctor right-wing Alejandro Giamattei assumes as president of Guatemala in replacement of the unpopular Jimmy Morales, with the promise of attacking corruption and contain the high levels of poverty. (Photo by Johan ORDONEZ / AFP)
Guatemalan new President Alejandro Giammattei swears during the inauguration ceremony at the National Theater, in Guatemala City, on January 14, 2020. - The doctor right-wing Alejandro Giamattei assumes as president of Guatemala in replacement of the unpopular Jimmy Morales, with the promise of attacking corruption and contain the high levels of poverty. (Photo by Johan ORDONEZ / AFP) JOHAN ORDONEZ

Cinco meses después de su triunfo en una segunda ronda electoral, el médico conservador Alejandro Giammattei asumió el lunes la presidencia de Guatemala y, con ella, la compleja tarea de gobernar un país signado por seis males esenciales: la debilidad institucional, la corrupción, la impunidad, la inseguridad, la pobreza y la exclusión. Combatirlos sería en extremo difícil para cualquier presidente, pero más todavía para quien es producto de un proceso electoral sumamente cuestionado, carece de razonable apoyo partidista, deberá lidiar con un Congreso en extremo fragmentado y, además, está rodeado de una serie de poderes fácticos que tradicionalmente han limitado la capacidad de acción gubernamental.

A lo anterior se añade que su predecesor, Jimmy Morales, elegido sobre la base de una falsa plataforma de transparencia, sobriedad y honestidad, contribuyó a la agudización de prácticamente todos los males de Guatemala y la emprendió sistemáticamente contra los trabajosos esfuerzos que se venían efectuando para construir un verdadero Estado de derecho en el país. Su decisión más demoledora, en este sentido, fue ordenar la salida de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), establecida por convenio con las Naciones Unidas, algo que Giammattei, desgraciadamente, no está dispuesto a revisar.

Como colofón a sus cuatro años de desaciertos, y fiel a su vocación de comediante, Morales y el Parlamento Centroamericano, con sede en la capital guatemalteca, escenificaron la noche del lunes un espectáculo de tragedia bufa. Para mantener su inmunidad y evitar la formulación de cargos en su contra tras dejar el poder, él y su vicepresidente fueron juramentados como flamantes miembros ex officio de ese órgano, que se mantuvo deliberadamente en sesiones hasta altas horas de la noche mientras ambos exfuncionarios, con apoyo de policías antimotines, burlaban las protestas populares que les impedían acceder a la sesión.

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