Editorial

Editorial: Burla a la ley de empleo público

La interpretación de la ley por las instituciones rebeldes es tan estrecha que desemboca en el absurdo

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El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) necesita conductores para desempeñar sus funciones. Sin ellos no podría transportar funcionarios ni materiales adonde son requeridos. En ese sentido, los conductores son indispensables para la institución encargada de garantizar la pureza del sufragio. No menos imprescindible es el personal de conserjería. Sería una vergüenza nacional, además de un irrespeto a las normas de salubridad, permitir la acumulación de inmundicias en las instalaciones del cuarto poder de la República.

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