Editorial

Editorial: Bukele, dictador en proceso

Con el pretexto del coronavirus, el presidente salvadoreño agrede la democracia y el Estado de derecho.

FILE - In this Feb. 9, 2020 file photo, El Salvador's President Nayib Bukele, accompanied by members of the armed forces, speaks to his supporters outside Congress in San Salvador, El Salvador. Bukele announced on Tuesday, March 10, 2020, that his country will limit the entry of Central American citizens as a precaution against the coronavirus. The vast majority of people recover from the new virus. (AP Photo/Salvador Melendez, File)
FILE - In this Feb. 9, 2020 file photo, El Salvador's President Nayib Bukele, accompanied by members of the armed forces, speaks to his supporters outside Congress in San Salvador, El Salvador. Bukele announced on Tuesday, March 10, 2020, that his country will limit the entry of Central American citizens as a precaution against the coronavirus. The vast majority of people recover from the new virus. (AP Photo/Salvador Melendez, File) Salvador Melendez

Las tendencias autoritarias manifestadas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, desde inicios de su presidencia, se exacerbaron de manera alarmante a partir de marzo y han derivado en ataques directos contra los derechos humanos, la separación de poderes, el debido proceso y las libertades públicas de los ciudadanos. De ahí a la imposición de una dictadura, el camino puede ser muy corto. Por esto, no solo se impone que las instituciones y sectores democráticos salvadoreños enfrenten la peligrosa tendencia con vigor, también es necesario que la comunidad internacional se movilice preventivamente.

La excusa de Bukele para su arremetida antidemocrática ha sido el coronavirus. Sin duda, todo gobierno está no solo en el derecho, sino en la obligación de tomar medidas para evitar el contagio y proteger a su población. Pero bajo ninguna circunstancia es aceptable violar de manera flagrante los derechos de las personas, sus garantías constitucionales y la autonomía de los otros poderes. Bien lo dijo el 6 de marzo la alta comisionada de las Naciones Unidas para los derechos humanos, Michelle Bachelet: “Los confinamientos, las cuarentenas y otras medidas de esa índole orientadas a combatir la expansión del covid-19 deben aplicarse siempre en la más estricta observación de las normas de derechos humanos y de manera proporcional y ponderada al riesgo en que se incurre”.

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