Editorial

Editorial: 75 años de claro derrotero

En este aniversario, ‘La Nación’ renueva su compromiso con los mejores valores del periodismo y del país

Todos los aniversarios, pero principalmente aquellos que, por el número de años acumulados, adquieren la condición de emblemáticos, nos devuelven a los impulsos y decisiones que sembraron la simiente de lo que merece ser celebrado. Por esto, al cumplir hoy 75 años de «La Nación», volvemos la mirada a la fuente de inspiración que, desde su primer ejemplar, marcó la ruta, enunció los valores y proclamó los propósitos que nos impulsan desde entonces: nuestro primer editorial. Con plena conciencia de la tarea que había por delante, fue titulado «Nuestro derrotero».

Cada palabra de su texto, enmarcado en nuestra sala de redacción actual, mantiene su vigencia. Porque la voluntad que lo animó fue trascender las complejas circunstancias políticas en que apareció este diario, centrarse en objetivos de amplio espectro, tanto para el país como para la índole de nuestro ejercicio periodístico, y enunciar así un canon para la acción presente y futura.

«Ha de quedar terminantemente establecido que este periódico no será dominado por sectarismos: ni partido político, ni credo social intransigente, ni inclinación pertinaz de género alguno», fue una de sus frases más emblemáticas. Revela una voluntad de apertura y respeto, y de dar prioridad a la realidad sobre los dogmas, a los hechos sobre los mitos y a la tolerancia sobre exclusión. A lo largo de estas siete décadas y media, nos hemos esforzado por respetar su impronta; también, por practicar la «inconformidad como elemento constructivo (...), antítesis del aplanamiento y de la inercia frente al estancamiento», y por ser «la más libre de las tribunas, desde donde los ciudadanos todos —y nosotros en la primera línea de combate— defiendan honrada, libre y tenazmente los elevados intereses nacionales».

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