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Radar: AMLO y el futuro de México

Con su imagen de incorruptible, Andrés Manuel López Obrador es una marca a la medida para ganar. Como eventual presidente, la situación se ve muy distinta.

Eduardo Ulibarri Bilbao
Eduardo Ulibarri Bilbao

A menos que todas las encuestas estén equivocadas, o que a última hora ocurra un radical un cambio de intenciones, Andrés Manuel López Obrador será elegido el domingo presidente de México. Más aún, la coalición que domina podría controlar el Congreso. Esta virtual certeza inquieta, pero no sorprende.

Inquieta, porque los ímpetus populistas, las confusiones programáticas y la intransigencia de AMLO, como se le conoce, podrían asestar un golpe demoledor a las instituciones (de por sí débiles) y el desarrollo (errático, pero continuo) de su país. No sorprende, porque la violencia, la corrupción y la impunidad, fuentes de profundo enojo entre los mexicanos, se encargaron de abrirle camino. Un sistema electoral sin segunda vuelta, que otorga el triunfo al más votado, facilitará su tarea, aunque las últimas encuestas lo favorecen con alrededor del 50 %.

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