Columnistas

Para ellas

El autor habla de las mujeres en general como seres humanos que son y de la manera que feminiza aquellas cosas que ama.

A la mujer le debo y le sigo debiendo la vida. La conmoción que me produce va mucho más allá de las hormonas. Es un estremecimiento del alma. Una sacudida ontológica. Tuve madre, esposa y amigas que me dieron tanto cuanto un ser humano es capaz de dar. ¿Cómo no amarlas? ¿Qué sentir por ellas sino eterna gratitud?

Creo, aún y siempre, en lo que Juan Pablo II llamaba “el carácter esponsalicio de los cuerpos de hombre y mujer”. En la natural gravitación del uno hacia el otro. Tres cosas me han hecho pasar por la vida altivo aun en medio de la derrota, palpitante en la postración, ilusionado en el fondo de “la noche oscura del alma”: la música, la literatura y la mujer.

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