Columnistas

Página quince: ¿Una fruta venenosa?

Con la presentación del proyecto de Villalta, ya hay dos para discutir sobre la necesaria reforma al sistema de elección de diputados.

Abogada, activista cívica
Abogada, activista cívica

Una de las mayores contribuciones de la asociación Poder Ciudadano Ya (PCY), de la cual formo parte, ha sido la toma de conciencia general de que el sistema de elección de diputados mediante listas cerradas provinciales está desactualizado en varios aspectos: circunscripciones obsoletas, insuficiente número de curules y un sistema que causa desapego de la ciudadanía y sus representantes, son algunos de los males.

En los últimos 20 años, se han barajado ideas para reformarlo; unas mejores que otras. Como antecedente más serio y comprensivo encontramos el proyecto propuesto por el entonces presidente Miguel Ángel Rodríguez, con el cual la propuesta de PCY comparte varios elementos. La comisión de notables del gobierno de Laura Chinchilla hizo contribuciones valiosas, pero fueron asfixiadas por la obsesión de la opinión pública con el aumento del número de diputados. Para entonces, PCY tenía lista la propuesta, pero la coyuntura era claramente adversa a reformas sustanciales.

Cambiar el sistema electoral es una tarea difícil porque lleva consigo que el poder se reforme a sí mismo, salga de la zona de confort y esté dispuesto a jugar distinto. Otro obstáculo es que la ciudadanía percibe estas reformas como un asunto que no le incumbe ni le afecta. Craso error: el sistema electoral afecta directamente nuestra calidad de vida.

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