Columnistas

Nuestros compromisos climáticos en reversa

El ministro de Ambiente y Energía, Franz Tattenbach, y Roberto Dobles, quien ocupó el cargo años atrás, tienen razón, pero omitieron un asunto clave

¿Prometimos más de lo que podíamos o nos hemos enredado en nuestros propios mecates para cumplir con los compromisos climáticos suscritos en París en el 2015? Esta es la pregunta que debemos hacernos para explicar por qué estamos tan lejos de reducir las emisiones de carbono a 9.110 millones de toneladas anuales en el 2030, la meta suscrita entonces. Porque ya en el 2017 (últimos datos disponibles), íbamos por 14.477 toneladas, y todo indica que seguimos empeorando.

Para el ministro de Ambiente y Energía, Franz Tattenbach, según dijo a La Nación, el compromiso era inalcanzable, porque carecíamos de un “marco de acción” para lograrlo. Roberto Dobles, quien ocupó el cargo años atrás, menciona que los planes fueron “de escritorio”, y carecieron de “todos los estudios técnicos, económicos, financieros, sociales y políticos necesarios”.

Ambos tienen parte de razón, pero omitieron lo que está en la base del problema: la falta de una estrategia climática integral, que conecte todos los “puntos” para llegar a la meta, y de compromisos y acciones concretas para impulsarla. Más bien, estamos en reversa.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌