Luis Mesalles. 12 abril, 2019

De nada valen las ideas que suenan muy bien, si cuando se analizan con mayor detalle nos damos cuenta de que no tienen pies ni cabeza. Tampoco valen aquellas ideas por cuya falta de seguimiento adecuado terminan en un fracaso rotundo.

Un ejemplo es el etanol de La Refinadora Costarricense de Petróleo (Recope). En principio, sonaba muy bonito producir alcohol en Costa Rica para sustituir petróleo importado, lo cual le ahorraría muchas divisas al país, generaría empleo y reduciría contaminación. Pero, en la práctica, esas ventajas no estaban tan claras, al punto que el gobierno debió echar marcha atrás, de momento.

Otro caso es la ciclovía en San José. Establecer espacios seguros para los ciclistas dentro de la ciudad alegra el oído. Con ello, se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y el tiempo de traslado de las personas. Pero su ejecución ha sido descuidada. Después de un tiempo, mucha señalización se ha perdido, dejando desprotegidos a los ciclistas.

En días recientes, el gobierno presentó dos proyectos cuya idea, en términos generales, va en la dirección correcta: mejorar el funcionamiento del Estado costarricense.

Uno sobre empleo público, que pretende, en teoría, ordenar la estructura salarial de los empleados públicos, de manera que responda más a criterios de eficiencia y calidad del servicio, y no simplemente a unos pluses que crecen automáticamente cada año.

El otro, sobre la unificación de la ayuda social estatal en una sola entidad, pretende una mayor eficiencia y eficacia en esta labor. Básicamente, es el mismo proyecto CERRAR de Ottón Solís, pero con otro nombre.

Ambos proyectos tienen como fin el uso adecuado de los recursos, que siempre son escasos. Esto es fundamental para recuperar la confianza perdida en los gobiernos y gobernantes.

Falta analizar los detalles para saber si lo plasmado en el papel puede, en la realidad, acercarnos al logro de los objetivos planteados. Cuando se discutan en la Asamblea, habrá que estar vigilantes a los cambios que quieran introducirles para evitar la distorsión de la idea original. Luego, en la puesta en práctica, habrá que luchar contra los intereses que querrán alejar las reformas del objetivo inicial.

En fin, para asegurar el éxito de estas ideas habrá que estar atentos para que no pase lo del etanol o lo de la ciclovía.

El autor es economista.