Columnistas

La igualdad de género requiere cerrar la brecha de datos

Las mujeres no somos una versión más pequeña de los hombres ni somos una desviación del estándar de la humanidad

¿Alguna vez se ha detenido a pensar por qué en lugares públicos como aeropuertos, estadios y cines las mujeres deben hacer largas filas para ir al baño y los hombres no? ¿O por qué las mujeres desarrollan más reacciones adversas a las vacunas con respecto a los hombres?

¿Sabe que los infartos son el doble de comunes en los hombres que en las mujeres y, sin embargo, la primera causa de mortalidad femenina son las enfermedades cardiovasculares y las cifras absolutas de ellas que mueren a causa de ese tipo de males superan a las de ellos? ¿Sabe que a las mujeres se les practican menos intervenciones en caso de fallas cardíacas o de accidentes cerebrovasculares, se les diagnostica más tarde y se les da de alta más temprano que a los hombres? ¿O que las tasas de mortalidad y morbilidad femeninas son mucho más altas que las masculinas en epidemias, desastres naturales, movimientos migratorios, campos de refugiados y como daño colateral en conflictos armados?

¿Se ha preguntado por qué globalmente solo un 25 % de las curules parlamentarias y un 5 % de las direcciones ejecutivas (CEO, por sus siglas en inglés) de las empresas más grandes están ocupadas por mujeres, a pesar de que la brecha educativa es la más pequeña de las brechas de género? ¿Cuántos monumentos o estatuas de mujeres ha visto en el país? ¿Ha notado que solo el 24 % de las opiniones y de los criterios expertos que leemos o escuchamos a través de los medios de comunicación son de mujeres? ¿Sabe que menos del 30 % de los cargos de liderazgo en las industrias de energía e infraestructura son ocupados por mujeres y que, en promedio, las mujeres perciben un 20 % menos que sus colegas masculinos por el mismo trabajo? ¿Sabe a qué se debe?

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