Columnistas

La catedral del dolor

Respirar es un milagro, un prodigio, un privilegio, una bendición que, de puro consuetudinaria, hemos terminado por banalizar

Jacques Sagot, opinión
Jacques Sagot, opinión

Paso frente al Hospital México. Al bus le tomará diez segundos recorrer el tramo de autopista que corre paralela a la fachada del edificio. Pero mi mente consumirá varias horas digiriendo las imágenes que la vista del nosocomio suscita en mí. Es la mitad de la alta noche. Noche negra, sin luna y sin estrellas. La «noche oscura del alma» (san Juan de la Cruz).

Cientos de ventanas, algunas sumidas en inescrutable tiniebla, otras a media luz, otras dimanando resplandor violento de quirófano. Evoco a Baudelaire: «No hay objeto más profundo, más misterioso, más fecundo, más tenebroso, más deslumbrador que una ventana aclarada por un cirio. Todo lo que se pueda ver a la luz del sol es menos interesante que lo que sucede detrás de un cristal. En ese agujero negro o luminoso vive la vida, ríe la vida, sufre la vida».

Hospital México Foto tomada el 10 de agosto del 2020. Crédito: Rafael Pacheco. (Rafael Pacheco Granados)
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