Jaime Daremblum. 12 noviembre, 2019

En noviembre de 1989 el Gobierno Federal de Alemania tuvo la gentileza de invitarme a una celebración por la reunificación germana. Eran tiempos tumultuosos en el orden internacional y una realineación del este de Europa y otros puntos del mapa.

A propósito de los históricos cambios, el aparato soviético también se tambaleaba. No olvidemos la célebre ocasión cuando el entonces presidente de Estados Unidos Ronald Reagan, en una primera cita con su homólogo ruso Mijaíl Gorbachov, precisamente en Berlín, apeló dramáticamente al segundo en una actividad pública sumamente concurrida: “Señor Gorbachov, destruya ese muro de una vez”.

En todo caso, prevalecían entonces en la opinión de los innumerables círculos que ya germinaban en ambos lados del Muro, las ideas de que grandes cambios se avecinaban.

El Muro de Berlín estaba constituido por dos paredes de concreto paralelas, con un par de portones de paso del oeste al este, y viceversa, fuertemente vigilados.

En todo caso, prevalecían entonces en la opinión de los innumerables círculos que ya germinaban en ambos lados del Muro, las ideas de que grandes cambios se avecinaban.

Estas premisas eran multiplicadas por el entusiasmo que estimulaba el nuevo jefe del Kremlin antes citado, Mijaíl Gorbachov, con sucesos concretos posibles solo porque este último venía aflojando las cadenas mediante la perestroika.

De esta forma, germanos del este marchaban por las vías públicas de Hungría, Checoslovaquia, Leipzig y hasta Berlín del este, gracias a dichas aperturas.

Este capítulo de la historia política mundial ha generado hasta la fecha una infinidad de artículos en diarios, revistas, libros y toda suerte de medios de alto nivel.

Todos recordaremos la novela de John Le Carré, la cual también fue llevada al cine: The Spy Who Came in from the Cold (El espía que vino del frío).

La caída del Muro, como antes señalé, significó el fin de la Guerra Fría. Consecuentemente, esto llevó al aumento de actividades de menor escala, tomando en cuenta los mercados más prominentes y activos de la comunidad.

Para rememorar los 30 años de la caída del Muro, participaron también grandes figuras como Ángela Merkel, quien proviene de Berlín oriental, y en su memorable discurso puso énfasis en la necesidad de salvaguardar las instituciones que hacen posible que la democracia prospere.

El autor es politólogo.