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Fantasías de ayer y hoy: Noruega sostenible y Costa Rica petrolera

Ya que se habla de Noruega, el país donde vivo, me resulta necesario contextualizar su situación para evitar simplismos que rayan en manipulación

Mónica Araya es directora ejecutiva y de Relaciones Internacionales de la European Climate Foundation.
Mónica Araya es directora ejecutiva y de Relaciones Internacionales de la European Climate Foundation.

Desde hace meses se ha intensificado el discurso costarricense de “Noruega como el ejemplo digno de imitar”. Se presenta al país europeo como referente, no por su democracia o educación, sino por ser una nación petrolera supuestamente sostenible, aunque sabemos que esto no es posible.

Ya que se habla de Noruega, el país donde vivo, me resulta necesario contextualizar su situación para evitar simplismos que rayan en manipulación.

Noruega empezó su camino en la industria de los hidrocarburos hace más de 70 años, cuando encontró abundantes reservas de petróleo y gas. Fue un proceso largo y, dado su modelo político, la empresa estatal Statoil, hoy llamada Equinor (para borrar “oil” del nombre), capitalizó la producción de hidrocarburos durante una crisis petrolera mundial que la favorecía al limitar la competencia.

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