Armando González R.. 12 octubre

“Optamos por combatir la desinformación, no con medidas punitivas contra la libertad de expresión, sino con información y promoción del pensamiento crítico. La democracia se fortalece, no cuando a los gobiernos se les dan nuevas formas de controlar el pensamiento de las personas y su difusión, sino cuando las capacidades del ciudadano se potencian con nuevos recursos para el ejercicio de su libertad”, dice el presidente del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), Luis Antonio Sobrado.

El planteamiento es inobjetable. También pudo haber dicho que la democracia se debilita “cuando a los gobiernos se les dan nuevas formas de controlar el pensamiento y su difusión” y cuando el ejercicio de la libertad electoral sufre distorsiones nacidas de la desinformación y de la falta de capacidad crítica para identificarla.

El TSE se propuso contribuir a encarar el problema de las falsedades potenciadas por la era digital sin afectar la libertad, y para hacerlo encontró un aliado en Facebook, empresa empeñada en recuperar credenciales luego de la avalancha de cuestionamientos por su papel en la alteración del debate público y los procesos electorales en todo el mundo.

La empresa viene de ejecutar un programa similar en Argentina, pero, por primera vez, suma esfuerzos con una autoridad electoral. Si el programa tiene éxito, podría ser un modelo para otras naciones y compañías. El proyecto, anunciado durante la convocatoria oficial para los comicios municipales, promoverá los valores cívicos y las destrezas necesarias para la ciudadanía en la era digital.

Entre las destrezas urgentes, está la detección de noticias falsas. Facebook capacitó a 40 funcionarios electorales para conducir talleres de alfabetización digital dirigidos a jóvenes, partidos políticos, medios de comunicación y la sociedad civil en general. La empresa también mantendrá el sitio https://soydigitalcr.fb.com, dedicado al desarrollo del pensamiento crítico, el respeto, la empatía y, especialmente, la responsabilidad.

La tarea es urgente, precisamente porque no podemos esperar resultados instantáneos. Cumplir el ideal expresado por Sobrado, de conjugar la más amplia libertad de expresión con la integridad del debate electoral y sus resultados, no es tarea fácil. Exigirá, en todo el mundo, un esfuerzo educativo de años. La feliz iniciativa del TSE puede ser ejemplo y punto de partida para una revisión inmediata de los programas de Cívica del MEP.

agonzalez@nacion.com

Armando González es editor general del Grupo Nación y director de La Nación.