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Dos iniciativas pendientes

La pandemia sacó a flote la deficiencia de nuestra infraestructura digital, y muy poco se ha hecho para corregirla

Roberto Sasso, opinión
Roberto Sasso, opinión

A finales del 2012 el gobierno firmó una directriz para que el sector público moviera los sistemas de cómputo hacia la nube, por razones de costo y calidad del servicio, pero a la fecha solo algunas instituciones si acaso trasladaron sus sistemas de correo electrónico y más por insistencia del proveedor que por otra cosa.

La pandemia desnudó la deficiencia de nuestra infraestructura digital, y muy poco ha sucedido al respecto. La covid-19 sacó a relucir la necesidad de conexiones simétricas (igual velocidad de subida que de bajada) y que casi toda la red de acceso (que conecta al usuario final con la red de transporte) está obsoleta.

La oposición del sector público a pasar los sistemas a la nube es verdaderamente asombrosa, pues los beneficios en costo y calidad del servicio son enormes.

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