Columnistas

Chanchos con aire acondicionado

El episodio es una trágica perla de la racionalidad burocrática

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Había una vez un pueblo remoto y miserable enclavado en las montañas centroamericanas, sin luz ni agua potable. Cuando había suerte, la gente comía tortilla con frijol. Los chiquillos, panzones de tanta lombriz, corrían chingos entre el barreal, pues no había plata para ropa ni tienda cercana. Pues bien, en ese pueblo, sí, ahí, había una chancera con aire acondicionado y los chanchos comían alimento importado, que se guardaba en una bodega bien construida, mucho mejor que los ranchos de paja y tablón.








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