28 junio

Muy temprano este domingo leí el artículo titulado “Carteros: los inesperados salvadores de las graduaciones universitarias durante la pandemia”, y por lo menos dos lágrimas se me escaparon desde muy dentro.

Es una de las grandes enseñanzas que nos deja el tiempo difícil que estamos pasando. La sencillez está por encima del protocolo. Como profesor de música por muchos años, tuve que estar en este tipo de acartonadas celebraciones: ensayos agotadores del desfile inicial, la colocación, los elegantes vestuarios, muchos perfumes, la competencia entre fotógrafos, en fin, todo lo que el consumismo impone para acreditar que alguien terminó su carrera.

En esta ocasión, fueron trabajadores de Correos quienes tuvieron el honor de decir a cada uno de los nuevos profesionales: lo declaro graduado.

El recuerdo para la nueva promoción durará largos años en sus corazones y, quizá con ese orgullo, los anime a estar muy por encima del título en su labor.

Isidro Pardo Solórzano, Montes de Oca

Mejor uso

Da pena aceptar que una institución creada para socorrer a los más necesitados, como la Junta de Protección Social, tenga la ocurrencia en plena pandemia de despilfarrar ¢80 millones en publicidad y actividades superfluas con la absurda justificación de que no siempre se cumplen 175 años.

El mejor homenaje y distinción que la institución puede brindar a la ciudadanía costarricense es donar esos millones para satisfacer las necesidades y el hambre que, producto de la coyuntura, están sufriendo miles de hogares costarricenses.

Álvaro E. Vallejo Fuentes, Heredia

Ramírez y Crespo

En un acto inadmisible, el presidente de la Sala Tercera, magistrado Jesús Ramírez, generó un horroroso desaguisado, consecuentemente, las reacciones brotaron de las partes involucradas. El magistrado Ramírez prácticamente descalificó a los abogados, representantes del presidente, Carlos Alvarado, en la causa penal sobre la Unidad Presidencial de Análisis de datos (UPAD).

El descontrol fue tal que la audiencia concluyó con recusaciones y el malestar de los diferentes autores. Posteriormente, más que con un mea culpa, Ramírez renunció a la presidencia de la Sala Tercera, aunque lo deseado y saludable habría sido que dejara también la magistratura.

Otra alta funcionaria, envuelta en una verdadera novela, es la defensora de los habitantes. Coincidentemente, el cisma está relacionado con la UPAD. La desafortunada participación está plagada de gran cantidad de distorsiones.

Una grabación hecha al presidente Alvarado con un teléfono celular del jefe de prensa de la institución no está completa, a pesar de contar con varias grabadoras en perfecto estado.

La forma como la defensora, Catalina Crespo, trató el asunto causa fricciones y conflictos entre algunos de sus cercanos colaboradores, a tal punto que directores de departamento manifestaron que ella coarta el ejercicio de sus deberes.

Lo deseable en una democracia es la idoneidad. Desterrar para siempre el amiguismo y la politiquería.

Halley Castro Ramírez, barrio México

Tumulto y ebullición

La covid-19 es el último ingrediente de la tumultuosa situación mundial. Se dice que es la oportunidad para que los líderes de las grandes potencias se den cuenta de la necesidad de reconstruir este mundo sobre otras bases, pero casi todos están de acuerdo con que no es probable, y se habla más bien de la posible activación de una nueva guerra fría, de luchas de poder inevitables con consecuencias difíciles de prever, pero todas ominosas.

Sin embargo, existen numerosos países cuyos líderes han logrado construir sus sociedades sobre convivencia, solidaridad, empatía e igualdad, y han sido exitosos en educación, seguridad y felicidad para sus habitantes mediante la democracia.

Son naciones con poca o ninguna corrupción, pero por pequeñas y no ser poderosas carecen de voz en el concierto global. ¿Qué tal si se unieran? Podrían convertirse en una fuerza, en un agente de cambio y de activación de la conciencia universal, o por lo menos intentarlo.

La unión de los pequeños es una iniciativa que circula en este momento y la propuesta es que Costa Rica sea el líder. Los detalles están en Facebook.

Isidoro Zaidman Walzer, San José

Falta de austeridad

Más de ¢240 millones de los impuestos que pagamos serán gastados en publicidad este 2020. El desperdicio es para que el gobierno se eche flores.

La publicidad se parece mucho a una campaña con miras en las próximas elecciones. La propaganda exalta la buena labor del partido de turno.

Lo que elogian no es ni más ni menos su responsabilidad, lo que deben hacer, para lo que fueron elegidos. El dinero debería invertirse en cosas verdaderamente necesarias: educación, salud, vivienda, entre otras.

Tal despilfarro significa que el gobierno no es austero.

José Arias Álvarez, Santo Domingo

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