#NoComaCuento

Tres canales blindados transmitirán resultados de elecciones la noche del domingo

Celulares, computadoras y llamadas a un ‘call center’ de ubicación secreta transmitirán en simultáneo la información de 6.767 juntas receptoras a partir de las 6 p. m.

El domingo a las 6 p. m., en simultáneo, las 6.767 juntas receptoras de todo el país cerrarán la recepción de votos y procederán a contar los sufragios depositados en las urnas durante las 12 horas previas. El proceso estará a cargo de los miembros de mesa y fiscales designados por todos los partidos, quienes deberán vigilarse entre sí para garantizar que cada papeleta se registre según la voluntad de su elector.

Conforme obtengan sus resultados, los transmitirán por tres tipos de canales seguros, los cuales, según el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), garantizan que la información llegará de forma directa y constante, sin importar los imprevistos que puedan presentarse durante la jornada. Los primeros resultados se comunicarían alrededor de las 8 p. m., dos horas después del cierre de las urnas. No obstante, es posible que en esta ocasión las mesas requieran más tiempo para contar, pues deben acreditar los sufragios de 25 fórmulas presidenciales distintas.

¿Cuál es el procedimiento que se sigue para la revisión de las papeletas, y cómo se obtienen resultados en tan poco tiempo? ¿Cómo se comunican los resultados de cada junta al TSE? ¿Qué ocurre con los votos una vez que se cuentan? La última entrega del especial #NoComaCuento en Elecciones le brinda las respuestas.

El conteo de votos inicia en todas las mesas a las 6 p. m. Deben estar presentes los miembros de mesa acreditados por los partidos políticos participantes y los auxiliares del TSE, quienes son los únicos que pueden manipular el material. El proceso, además, lo pueden presenciar los fiscales de las agrupaciones, observadores internacionales e incluso la prensa.

Arlette Bolaños, especialista de normativa electoral del Tribunal, explicó que se recomienda a las juntas iniciar con la revisión del padrón, para sumar cuántas personas votaron y cuántas se ausentaron. Como a cada mesa se envía la cantidad de exacta de papeletas según el número de electores inscritos, también se deben contar las papeletas sobrantes, para verificar que las cifras coincidan.

A continuación se sacan las papeletas de las cajas selladas y se dividen según el candidato al cual vaya dirigido cada voto. Aparte, se colocan también los votos blancos y nulos, y se cuenta cada grupo. Una vez contados, los resultados se anotan en actas de cierre, de las cuales se entregan copias a cada partido. Las papeletas se guardan en sobres rotulados, diferenciados para cada partido político. Finalmente, todos los materiales se guardan en las mismas tulas en las que llegaron.

Bolaños explicó que son votos válidos aquellos en los que se aprecia claramente la voluntad del elector de votar por una única fórmula. Los votos que queden en blanco, o en los que haya más de una casilla marcada, por ejemplo, son inválidos. Por tanto, no se toman en cuenta para calcular el 40% de votos válidos necesarios para declarar como ganador a un candidato en primera ronda, ni se suman a ningún candidato.

Las juntas receptoras son soberanas y tienen potestad para definir cómo ordenan las papeletas, cómo las cuentan, cuáles son válidas y cuáles son nulas.

Los miembros de mesa terminan su labor al entregar las actas de cierre al encargado de la transmisión de datos del centro de votación. Se trata de una persona seleccionada y entrenada por el TSE, quien tendrá que presentarse al centro el 6 de febrero a eso de las 5 p. m., para instalarse en el espacio que se le haya designado. Marianela Arguedas, encargada del programa de transmisión de datos del TSE, explicó que los datos se transmitirán por tres medios distintos, según el tamaño del centro.

Las 350 escuelas y colegios con la mayor cantidad de juntas receptoras lo harán por medio de una aplicación diseñada por el Tribunal, e instalada en teléfonos inteligentes propiedad de la institución. Otros 125 centros con un volumen moderado de mesas usarán computadoras, mientras que los centros más pequeños se comunicarán con un centro de llamadas, cuyos operadores estarán en tres ubicaciones distintas y secretas, en San José.

Para todos estos mecanismos existen medidas de contingencia que garantizan que la transmisión de datos se realizará incluso si algo falla. Por ejemplo, si alguno de los celulares se daña, si falla el Internet o si no se consigue conectar las llamadas.

Mientras los datos se transmiten, las tulas se llevan a un punto de acopio, o son trasladadas directamente hasta la sede central del TSE con escolta de la Fuerza Pública. Por cercanía, por lo general llegan primero las de centros josefinos. Cada saco se lleva hasta una bodega en una banda transportadora y pasa debajo de un arco que lee el chip de la bolsa, el cual registra la hora exacta de llegada. La bodega, según Bolaños, es una especie de incubadora, en la que hay espacios numerados para cada tula. Conforme llegan, se acomodan en su respectivo estante.

El programa de transmisión de datos desde las juntas receptoras termina el lunes 7 de febrero a mediodía. A partir de ese momento inicia el escrutinio definitivo, liderado por los cinco magistrados del TSE. Cada juez se sienta a la cabeza de una gran mesa con un equipo, donde se van abriendo, una por una, las tulas de los 82 cantones y del extranjero, empezando por las de San José.

Cada persona en la mesa tiene función, desde los abretulas, los encargados de votos blancos y nulos; los cantores, quienes les dictan a los magistrados; y los digitalizadores, quienes registran la información en el sistema informático. Los equipos le ayudan al magistrado a verificar que la información del padrón, de los sobres y del acta de cierre de cada tula coincide. Si no se detectan inconsistencias, el material se vuelve a guardar dentro del saco, los datos se registran, y la mesa se da por escrutada.

El procedimiento ordinario de escrutinio no dispone que los magistrados cuenten una por una cada papeleta, sino que esta revisión detallada se realiza cuando se presente alguna de estas cinco circunstancias:

  1. Si un representante de un partido político, o cualquier otro ciudadano, interpone una demanda de nulidad en contra de los resultados de alguna junta receptora de votos. Por ejemplo, si la persona tiene información de que la mesa se equivocó y anotó “120″, en lugar de “20″. Estas demandas deben presentarse en tiempo y ser admitidas por los magistrados.
  2. Si se detectan inconsistencias entre el padrón, el acta de cierre y las cifras anotadas por la junta receptora de votos de la documentación de la mesa respectiva.
  3. Si una junta receptora estuvo conformada por menos de tres personas.
  4. Si los miembros de la junta receptora anotaron una incidencia que obliga a contar de nuevo todas las papeletas; o si el padrón se deja en blanco o se extravía. También ha ocurrido que, por desconocimiento, un miembro de la junta receptora se lo lleva para su casa como recuerdo.
  5. En el caso de las elecciones presidenciales, si entre el candidato con más votos y el segundo lugar hay una diferencia del 2% o menos; o si hay una segunda ronda y entre el segundo y el tercer lugar existe una diferencia igual o inferior al 2%, que obligue a revisar cuál de los dos pasa al balotaje. En ese caso, se cuentan nuevamente todas las papeletas del país.
Sofía Chinchilla Cerdas

Sofía Chinchilla Cerdas

Periodista en la sección de Política. Graduada de la carrera de Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo, en la Universidad de Costa Rica.

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