Juan Fernando Lara.   20 enero
Paisaje del Parque Eólico del Valle Central en los cerros de Escazú y Santa Ana. Los inversores extranjeros y locales interesados en generar electricidad con luz solar y viento tampoco pueden vender libremente la energía; únicamente el ICE.
Paisaje del Parque Eólico del Valle Central en los cerros de Escazú y Santa Ana. Los inversores extranjeros y locales interesados en generar electricidad con luz solar y viento tampoco pueden vender libremente la energía; únicamente el ICE.

En los últimos cinco años, Costa Rica dejó de recibir más de $1.000 millones en inversión extranjera directa de parte de empresas interesadas en instalar plantas de electricidad renovables (fuentes eólica y solar) por límites legales al tamaño de esas instalaciones.

Eran emprendimientos de países como China, Canadá, EE. UU. y naciones europeas y árabes que habrían generado cientos de empleos fuera del Gran Área Metropolitana, confirmó Jorge Sequeira, director de la Coalición Costarricense de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde); agencia local de atracción de inversión extranjera directa.

"El modelo actual no permite que un inversionista venga y gaste $100 millones en una planta solar y vender energía a clientes. La ley se lo impide", explicó el funcionario.

En Costa Rica se impide a inversores privados construir plantas de generación con fuentes limpias de más de 50 Megavatios (MW) de capacidad conforme la "Ley que Autoriza la Generación Eléctrica Autónoma o Paralela" (Ley 7.200 de 1990) y la Ley 7.200 (Reformas de la ley que autoriza la generación eléctrica autónoma o paralela) de 1995.

Ese límite legal de 50 MW equivale al 16% de los 306 MW de capacidad de generación instalada de la planta hidroeléctrica Reventazón (en Siquirres de Limón) que el Instituto estrenó en setiembre de 2016 pero que este año planea sacar de funciones tres meses por un agrietamiento en su vertedero de excedencias.

Según esa legislación, solo el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) podrá declarar elegible un proyecto, su energía solo la puede adquirir el Instituto y, por concepto de generación paralela, esas plantas tampoco pueden sumar más del 15% de la potencia del conjunto de centrales eléctricas del Sistema Eléctrico Nacional.

Sequeira recalcó que Cinde "valora mucho" y ofrece a inversores de todo el planeta el hecho de que "tenemos una matriz de generación 100% renovable". Desde el punto de de vista de marca, "es un argumento clave de atracción de inversión".

México, de los últimos países de América Latina en implementar la apertura eléctrica y Chile, uno de los primeros, han tenido resultados positivos derivados del ajuste en el marco normativo del sector energético. De estas experiencias se pueden extraer lecciones valiosas para adaptarlas a nuestra realidad. Mario Alvarado, Acope.

No obstante, Costa Rica pierde competitividad frente a rivales comerciales que también generan electricidad limpia pero más barata.

Cifras anuales del reporte Bloomberg New Energy Finance (BNEF) detallan que la inversión global en energías renovables y tecnologías inteligentes para la energía alcanzó la cifra de $333.500 millones el año pasado; 3% más respecto a los $324.600 millones de 2016: solo 7% menos que el récord de $360.300 millones en el 2015.

Según el reporte, México registró en el 2017 inversiones por $6.200 millones en este sector (516% más respecto al 2016), Argentina $1.800 millones (777% más) y Chile $1.500 millones (55% adicional respecto al 2016).

En los últimos cinco años, Cinde atendió un promedio de dos proyectos al año buscando invertir en este negocio pero tales iniciativas se rechazaron porque legalmente era imposible debido al tamaño de las instalaciones.

"El país debe conversar y discutir qué hacer con las tarifas eléctricas y esta legislación en virtud de nuevas tecnologías que abaratan la energía en el mundo y la importancia de generar empleo no calificado y tarifas competitivas. Son demasiados los beneficios. Es hora de una discusión serena, sin ideologías y fanatismo, de cuál debe ser la ruta a seguir en próximos años", concluyó el funcionario.

El jueves, este diario consultó al ICE sobre este tema pero, al cierre de edición, no había respondido. Mientras, otras voces del sector desean cambios.

Hora de discutir piden sectores

Mario Alvarado, Director Ejecutivo de la de la Asociación Costarricense de Productores de Energía (Acope) señaló que con ajustes pequeños a la legislación vigente se podría ampliar el espacio de participación privada.

"Esto permitiría desarrollar concursos que permitan la selección de los mejores proyectos, con precios más bajos, en beneficio de los abonados eléctricos. Incluso hoy existen unos 400 megavatios de generación disponibles a disposición del ICE que puede ser sometidos a procesos de selección de proyectos eléctricos a partir de energía renovable", comentó.

La energía solar, con una regulación clara y apropiada, podría democratizar la energía y cambiar las reglas de juego del sector eléctrico, así como sus costos. No vemos suficiente discusión sobre este tema, que en otras latitudes se está analizando con detalle. Carlos Meza Benavides, presidente de Acesolar y encargado del Laboratorio de Energías Renovables del Tecnológico de Costa Rica.

La Asociación Costarricense de Energía Solar (Acesolar) opinó que la energía solar a gran escala puede desarrollarse tanto en un esquema de generación eléctrica vertical como en un sector con el mercado abierto que, según Acesolar, las mejoras tecnológica en generación de energía permiten llevar la discusión del sector eléctrico más allá a la apertura del mercado eléctrico en el sentido tradicional.

El sector eléctrico sufre cambios importantes a nivel global que en algunos aspectos trascienden la problemática nacional, afirma Carlos Meza Benavides, presidente de Acesolar.

Según él, un tema de discusión importante hoy en día es cómo integrar la generación distribuida en un marco regulatorio del sector eléctrico.

"Este tipo de esquema puede conducir a una reducción en los costos de la energía pero ni siquiera se considera en las leyes 7208 y 7500. De hecho Costa Rica, y muchos países en el mundo, tienen un vacío legal en este tema", comentó.

En términos generales, no deberías existir límites que no tienen ningún sustento técnico.

Es necesario contar con un mercado eléctrico moderno en competencia, donde existan actores con papeles definidos, con reglas claras y un marco normativo que brinde seguridad jurídica para las inversiones. México y Chile han tenido resultados positivos de la apertura energética, y de ellos se pueden extraer lecciones para adaptarlas a nuestra realidad. Franco Arturo Pacheco, presidente de la Uccaep.
País sí es 'potencia mundial' en energía cara

Además, de limitaciones a inversores privados en energía limpia, el país también aleja la inversión al ser de los más caros por el precio de su electricidad.

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), que se divulgó en diciembre, señala en su página 29 que los precios de la energía en el país son los más altos para todo tipo de consumo: residencial, comercial e industrial y casi todo segmento de demanda de energía y potencia.

La comparación de Cepal se realizó con respecto a las tarifas en Honduras, Guatemala, Nicaragua, Panamá y El Salvador.

En el 2016, según Cepal, el precio promedio en Centroamérica de un kilovatio hora (kWh) fue de 13,48 centavos de dólar mientras en Costa Rica fue 18,47 centavos de dólar; 37% más para consumos industriales de 100.000 kWh. En El Salvador y Guatemala, dicho costo fue de 11,03 y 11,54 respectivamente. En Panamá, 10,92 centavos de dólar.

El documento revela que Nicaragua y Honduras incluso registraron fuertes rebajas en algunas tarifas. En el 2015, en Honduras, un kWh para consumo industrial en bloque de 15.000 kWh costaba 23,57 centavos de dólar. Al 2016, ya valía 14,08 (40% menos).

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) intentó desmentir la información asegurando que Costa Rica tiene "el menor precio medio regulado" en energía.

Sin embargo, el ICE basó su argumento en una estadística inadecuada, explicó José Daniel Lara ingeniero eléctrico de la Universidad de Costa Rica y con una maestría en Energía y Recursos Naturales de la Universidad de California Berkeley (California, EE. UU.)

Actualmente cursa allí su doctorado en Laboratorio de Energía Renovable y Apropiado (RAEL).

La respuesta del ICE hizo referencia a un gráfico del reporte de la Cepal en la página 27.

Tal gráfico compara los países pero calculando el costo promedio para todos los agentes del sistema sin diferenciar sectores o segmentos de consumo.

Esto se calcula tomando el total de los ingresos de cada distribuidora y dividiendo entre todas las ventas de energía en el lapso analizado, señaló Lara también máster en Ingeniería Eléctrica y Computación de la Universidad de Waterloo (Ontario Canadá).

Dicha estadística, por lo tanto, no refleja subsidios cruzados entre sectores y categorías de clientes.

"Solo refleja que el costo promedio de todos los kilovatios hora vendidos por las distribuidoras en el sistema eléctrico costarricense fue menor respecto a la estadística equivalente del sector regulado en el resto de los países, dejando por fuera las transacciones realizadas en los mercados mayoristas" aclaró el ingeniero y consultor en proyectos hidroeléctricos, vehículos eléctricos, energía solar distribuida, biomasa, diseño de dispositivos de control, micro-redes y análisis de sistemas de potencia.

La gráfica en la cual se basa el ICE, aseguró el especialista, no refleja quién pagó qué componentes. Mucho menos, cuánto se pagó en generación, transmisión o distribución en Costa Rica.

"Tampoco expresa la fracción del costo correspondiente a ICE en generación. Mucho menos, cuánto se pagó en transmisión o distribución en Costa Rica", señaló.

Para fines de comparación tarifaria, la Cepal incluyó en su página 29 tarifas nacionales según distintos tipos de consumos donde sí se contemplan todos los rubros cancelados.

Así, aunque Costa Rica tenga uno de los costos medios regulados más bajos del área, conforme el análisis de Cepal, también los precios más altos de la región; según el mismo estudio.