Ángela Ávalos. 18 febrero

Han sido pacientes y ayudan a enfermos en espera de trasplante. Además, conocen desde hace muchos años cómo ha funcionado el sistema de donación y trasplante, porque ellos mismos han estado a la espera de la llamada que les cambiaría la vida.

Por eso, aseguran que más que un problema de dinero, el desperdicio de riñones donados para realizar trasplantes se debe a “una falta de voluntad” de las autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Esa voluntad es vital para hacer los ajustes que el sistema requiere que le permita funcionar con la sincronía que los enfermos y sus familias necesitan.

Miembros de la Fundación de Nefrología para pacientes del Hospital San Juan de Dios. De izq. a der., Adrián Feoli, Guillermo Garro, Sandra Chanto y el abogado Andrey Morales. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal
Miembros de la Fundación de Nefrología para pacientes del Hospital San Juan de Dios. De izq. a der., Adrián Feoli, Guillermo Garro, Sandra Chanto y el abogado Andrey Morales. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal

“Eximo a los médicos de toda culpa”, aseguró Guillermo Garro Jara, enfermero jubilado que atendió por décadas a los enfermos del San Juan de Dios que requieren hemodiálisis mientras aparece un riñón sano.

Garro es uno de los miembros de la Fundación de Nefrología para Pacientes del Hospital San Juan de Dios, creada precisamente para ayudar a estos enfermos a resolver las congojas que trae perder la función de los riñones y pasar a formar parte de una lista de espera para trasplante renal.

Datos de la Secretaría Técnica de Donación y Trasplante de Órganos y Tejidos, adscrita al Ministerio de Salud, revelaron una reducción importante en los trasplantes renales con donante cadavérico, que pasaron de 60 en el 2015, a 35 el año pasado.

Los dos hospitales con la mayor reducción son el México, que pasó de hacer 18 en el 2015 a solo 5 en el 2018. El San Juan de Dios registró una reducción de 30, en el 2015, a tan solo tres el año pasado.

Mientras tanto, hay 264 personas esperando por un trasplante de riñón en todo el país, pero la Fundación de Nefrología presiente que pueden ser muchos más pues señalan inconsistencias en la conformación de esas listas desde los hospitales.

La Secretaría Técnica del Ministerio de Salud indagó las razones de la reducción, y se encontró con que una de las tres más importantes es la inopia de personal. Las otras dos tienen que ver con condiciones del donante y el receptor que hacen inviable el trasplante, y remodelaciones en los hospitales.

La inopia, sin embargo, coincide con la entrada en vigencia de una nueva modalidad de pago para la realización de trasplantes en la Caja, en el 2017.

Antes de ese año, solo a los médicos especialistas que participaban en el trasplante se le pagaba disponibilidad, se hiciera o no el procedimiento.

Ahora solo funciona una “alerta voluntaria”, en donde un miembro del equipo decide, por voluntad propia, si participa o no en una cirugía de estas. Además, la CCSS paga ahora por procedimiento realizado, y no por estar disponible aunque no se hiciera cirugía.

“No es un asunto de dinero”, aclaró Sandra Chanto Quesada, presidenta de la Junta Directiva de la Fundación.

Según explicó, desde que entró en vigencia la nueva modalidad de pago, a finales del 2016, la CCSS quedó debiendo una reglamentación para aclarar a los miembros del equipo de trasplante cuál es la forma en que se opera, sobre todo cuando se trata de donantes cadavéricos.

“Es un problema administrativo, no es que falta voluntad de los médicos. Ya han pasado más de dos años y nada”, aseguró Adrián Feoli Esquivel, otro miembro de la fundación y paciente trasplantado.

Mientras los médicos no tengan claro cómo funciona el actual modelo de pago, no se atreven a realizar trasplantes si están, al mismo tiempo, con una guardia o disponibilidad programada.

Los efectos legales de recibir dos o más pagos al mismo tiempo, les preocupa, asegura la fundación.

Desde hace meses, esa organización ha estado enviando solicitudes a la Gerencia Médica para que les atiendan sus peticiones.

El 24 de enero, esta Fundación solicitó a Roberto Cervantes Barrantes, gerente general de la Caja, pronunciarse de manera “urgente” sobre los lineamientos de pago a los médicos relacionados con trasplantes. Hasta ahora, no han recibido respuesta.

Ellos piden que se elimine la “alerta voluntaria” porque, según dicen, en trasplantes no se debería trabajar voluntariamente.

“Que no sea voluntario, que sea parte de las obligaciones que tienen los médicos como parte de cualquier tratamiento”, afirmó Chanto.

El presidente del Colegio de Médicos, Luis Carlos Pastor Pacheco, quien recientemente asumió ese cargo, reconoció estar preocupado por el tema.

“Estaremos pendientes de qué se resuelve porque sí nos interesa que se nos pierdan tantos órganos habiendo tanta gente en lista de espera. Aunque no tenemos injerencia en la Caja, tenemos un peso moral para ayudar a que esta situación se resuelva”, dijo Pastor.

El médico informó de que, al enterarse de la situación, llamó al gerente general de la Caja, quien le dijo que el martes (19 de febrero), una comisión dará el veredicto final sobre un cambio en el sistema para que este problema se elimine del todo.