Silvia Artavia. 27 septiembre
Miguel Martí, director de Relaciones Externas de Horizonte Positivo. Foto: John Durán.
Miguel Martí, director de Relaciones Externas de Horizonte Positivo. Foto: John Durán.

Horizonte Positivo, una organización sin fines de lucro integrada por empresarios, la cual ha desarrollado varios proyectos con el Gobierno, ha acaparado titulares en algunos medios de comunicación recientemente.

Legisladores y grupos sociales denuncian que esta agrupación tuvo acceso a bases de datos con información personal de los habitantes, cuando donó al Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) una herramienta llamada Tablero de Gerencia Social, para el Sistema Nacional del Registro Único de Beneficiarios del Estado (Sinirube).

Además, algunos censuran que André Garnier, actual ministro de enlace con el sector productivo, haya dejado la presidencia de Horizonte Positivo en el 2018 para asumir el cargo.

La organización niega cualquier señalamiento y asegura que, más que empresarios, sus miembros son ciudadanos que entienden que el aporte que hagan a la sociedad beneficiará también sus negocios.

Por el contrario, consideran que sus detractores buscan satanizar el concepto de alianza público-privada, modalidad en la que han trabajado con las últimas tres administraciones en Costa Rica.

Miguel Martí, director de Relaciones Externas de Horizonte Positivo, conversó con La Nación.

El siguiente es un extracto de la entrevista.

¿En qué consisten las iniciativas que ha desarrollado Horizonte Positivo con el Gobierno?

Actualmente, desarrollamos un proyecto que se llama Costa Rica Fluye, porque en el país hay cerca de 18.000 distintas regulaciones, de las que se derivan trámites y requisitos.

La idea del proyecto es analizar todo el marco regulatorio de 25 instituciones para, yéndose a la raíz del problema, que es el marco regulatorio, presentar informes diciendo qué está obsoleto, qué se debería eliminar y qué hay que actualizar.

Cuando termine este trabajo, esas recomendaciones se le darán a la Dirección de Mejora Regulatoria del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) para que tomen las decisiones pertinentes.

¿A partir de cuál administración empezaron a colaborar con el Gobierno? ¿En la de Luis Guillermo Solís?

Empezamos durante el gobierno de Laura Chinchilla, en el 2013, ayudando a mejorar lo que se llamaba el Registro Único de Beneficiarios, del Fondo de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (Fodesaf).

Horizonte Positivo puso los recursos para contratar a unos expertos que analizaron cómo mejorar el funcionamiento de ese sistema.

Ellos presentaron más de 50 recomendaciones que fueron adoptadas, y así se ayudó a que esa plataforma funcionara mejor y fuera más eficaz.

Posteriormente, ya con el gobierno de Luis Guillermo Solís, la asociación conoció lo que se llama el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), que fue desarrollado por la Universidad de Oxford (Reino Unido).

Ayudamos a poner en contacto al Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) y al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) con Oxford para que conocieran la herramienta y, posteriormente, la adoptaran.

¿Cuál fue el aporte para el INEC de adoptar el IPM?

Es medir la pobreza usando diversos criterios, y no solamente uno, como se hacía tradicionalmente, que era con el nivel de ingreso de las personas.

Puede ser que haya núcleos familiares que reciban un ingreso que los coloque por encima del nivel de pobreza y, por lo tanto, no son sujetos de los planes sociales, aunque vivan en una casa que se está cayendo, sin electricidad, o tengan a cargo el cuido de un familiar enfermo.

El IPM incorpora otras variables, como el estado de la vivienda, el nivel de educación, si se tiene o no acceso a Internet. Esto permite tener una comprensión mucho más precisa e integral del fenómeno de la pobreza y poder diseñar programas más focalizados y de mayor impacto.

Desarrollaron uno llamado Ficha de Información Social Digital, el cual desató la discusión sobre el presunto acceso a los datos sensibles de los habitantes.

Eso fue, incluso, antes del IPM. Ayudamos a desarrollar la Ficha de Información Social Digital (FIS), porque durante muchos años, los funcionarios del IMAS iban al campo y anotaban con papel y lápiz los datos de la población, y luego tenían que regresar a la oficina y pasar toda esa información al sistema.

Hubo una discusión sobre el fin que tuvieron unas tabletas que ustedes donaron como parte de ese proyecto. ¿Qué fue lo que pasó?

Fue un trabajo conjunto entre IMAS, (universidad) Cenfotec, el Ministerio de Desarrollo Humano y (la empresa) Huawei.

Pagamos lo que costó que Cenfotec desarrollara el software necesario e intercedimos ante Huawei para que donara 110 tabletas.

Aunque trabajamos durante un periodo con el gobierno de Laura Chinchilla, los cuatro años con el de Luis Guillermo Solís y ya llevamos dos con este, es ahora cuando surgen acusaciones absurdas, queriendo dar a entender que Horizonte Positivo tuvo acceso a bases de datos.

Horizonte Positivo está siendo atacado sin fundamento por algunas voces que dicen que aprovechamos la participación en estos proyectos, lo que es absolutamente falso.

Esto ha sido negado, bajo juramento, por varios funcionarios en la comisión legislativa que está investigando el caso de la UPAD (Unidad Presidencial de Análisis de Datos).

El actual presidente ejecutivo del IMAS (Juan Luis Bermúdez) ha declarado que Horizonte Positivo jamás tuvo acceso a esas bases de datos.

¿A qué atribuyen esas acusaciones?

Esas acusaciones surgen en un momento en que el país está viviendo una situación difícil por la pandemia. Distintos grupos y sectores de la sociedad tratan de ganar espacio, influir, y hay un pulso democrático, que es normal en las sociedades.

Eso, mezclado con intereses electorales prematuros, hizo que se levantaran algunas voces pretendiendo endosarle a Horizonte Positivo participación en la UPAD, señalando que tuvimos acceso a bases de datos de los costarricenses.

Nosotros, desde el día uno, hemos desmentido absoluta y categóricamente esas acusaciones.

En todos estos meses que llevamos, nadie ha podido presentar ni siquiera un indicio de que eso ocurrió, porque nunca ocurrió.

¿Qué interés tendrán esas personas? Ninguno de los miembros de junta directiva de Horizonte Positivo está aspirando a un puesto político; al menos, de momento.

Sin duda, hay un interés de perjudicar al Gobierno.

Ahora, el que se hayan ensañado con una asociación que solamente ha ejecutado proyectos específicos, nos hace pensar en dos cosas: uno, que hay sectores en el país que tienen interés de deslegitimar y satanizar la noción misma de las alianzas público-privadas.

Hay sectores que quieren quitarle legitimidad a que gente del mundo empresarial pueda participar, trabajando junto con el Gobierno, en programas de beneficio para los costarricenses.

¿Influirá en esas acusaciones el hecho de que el expresidente de Horizonte Positivo, André Garnier, haya dejado ese cargo para asumir el de ministro de coordinación y enlace con el sector privado, en el gobierno de Carlos Alvarado?

Esta gente, que actúa desde la mala fe y la mala intención, lo que está aplicando es la siguiente lógica: André Garnier era de Horizonte Positivo. Ahora es ministro en el Gobierno; por lo tanto, Horizonte Positivo es el que está controlando al Gobierno.

Utilizando las misma lógica, yo podría decir: Patricia Mora (ministra de la Condición de la Mujer) es del Frente Amplio. Ella es ministra en el Gobierno, por lo tanto, el Frente Amplio es el que domina al Gobierno.

Incluso, podría decir: Marcelo Prieto ha sido liberacionista toda su vida. Ahora es ministro de la Presidencia. Es el PLN el que controla al Gobierno.

Es una lógica absolutamente absurda y falaz.

Se ha dicho que el ministro Garnier fue quien estableció el acuerdo entre Horizonte Positivo y el Gobierno, cuando Carlos Alvarado fue presidente del IMAS. ¿Eso es cierto?

Cuando André Garnier era presidente de la asociación Horizonte Positivo y había que firmar los convenios, como la ley exige, algunos de esos instrumentos legales los firmó él.

Él renunció a Horizonte Positivo y ya no tiene el vínculo con la organización.

¿Ustedes sí trabajaron de la mano con el presidente Alvarado cuando él fue jerarca del IMAS?

Sí, y por ahí fue que hubo ese conocimiento entre Carlos Alvarado y André Garnier.

¿Cuál es el interés de Horizonte Positivo en colaborar con el Gobierno?

Horizonte Positivo es una asociación que se fundó en noviembre del 2012. Está constituida por personas, por individuos, no por empresas.

Estas personas, que sí son, todos ellos, empresarios o ligados al mundo empresarial, tienen en común dos cosas: que comparten una visión del rol del sector empresarial en la sociedad que se viene generando desde fines de la década de los 80′s y principios de los 90′s, y que se expresa con una frase que se hizo famosa, que dice: ‘No pueden haber empresas exitosas en sociedades fracasadas’.

¿La ayuda que brindan también es monetaria?

No es que Horizonte Positivo ponga el dinero de su bolsillo. Con lo que está contribuyendo, desde mayo hasta la fecha (con el proyecto Costa Rica Fluye), es con horas profesionales. Si eso se monetizara, se podría decir que hemos contribuido con poco más de $200.000 en horas profesionales.

Pero además de eso, hacemos gestiones ante organismos donantes, para conseguir los recursos necesarios para la ejecución del proyecto.

En el caso del proyecto del IPC, por ejemplo, el INEC mandó a una persona a que se capacitara a Oxford. Oxford dio una beca para esa persona y Horizonte Positivo le pagó el pasaje y los viáticos. Y hasta ahí llegó la intervención.

Buscan colaboración internacional, pero ¿los mismos asociados de ustedes son donantes?

Sí. Cada asociado da una cuota anual para ser miembro.

¿Esos recursos, eventualmente, se utilizan en los programas de cooperación público-privada que ustedes implementan?

Sí, claro.