Álvaro Murillo. 25 agosto, 2007
 El canciller Bruno Stagno se reunió en enero con su colega, Khalid bin Ahmed, de Bahrein, uno de los países árabes aliados del país. | ARCHIVO
El canciller Bruno Stagno se reunió en enero con su colega, Khalid bin Ahmed, de Bahrein, uno de los países árabes aliados del país. | ARCHIVO

Líbano es desde ayer el nuevo miembro del grupo de países islámicos con los cuales Costa Rica ha formalizado relaciones diplomáticas después de trasladar su embajada en Israel, de Jerusalén a Tel Aviv, hace un año.

Veintitrés años de lejanía acabaron ayer con el documento que firmaron en Nueva York los embajadores de ambos países ante la Organización de Naciones Unidas, Jorge Urbina y Nawaf Salam, informó la Cancillería.

Líbano se suma así a Jordania, Egipto, Kuwait, Bahrein y Yemen, con quienes se ha establecido el lazo diplomática después de que el presidente Óscar Arias decidió retirar la embajada en Israel de un territorio que ha sido objeto de disputa entre judíos e islámicos.

Esta tendencia coincide con el afán del Gobierno de acercarse a países árabes “moderados”, como calificó el canciller Bruno Stagno a las naciones que reconocen la existencia del Estado de Israel.

Con el traslado de la embajada a Tel Aviv, un territorio que no se discute como propiedad de Israel, se complació a países islámicos que habían recibido en 1984 de parte de la Liga Árabe la recomendación de reconsiderar su relación con países que tuvieran su sede en Jerusalén.

La relación con Líbano “permitirá una mayor aproximación política y diplomática con el mundo árabe e islámico en general, y abrir oportunidades comerciales con esos mercados”, dijo en un comunicado Stagno, quien salió el jueves hacia Viena y África en busca de apoyo a la candidatura tica para ser parte del consejo de Seguridad de la ONU en el 2008 y 2009.

Aunque el Canciller ha insistido en que el traslado de la embajada pretendía “corregir un error histórico” y no practicar una jugada para la candidatura en la ONU, sí ha admitido que espera el apoyo de países árabes en este objetivo.

Líbano tiene un territorio de 10.452 km² (similar al área de Guanacaste) y colinda con Israel, Siria y el mar Mediterráneo. Tiene poco menos de cuatro millones de habitantes, la mayoría de los cuales son islámicos, aunque comparten con una importante cantidad de cristianos. Gran cantidad de libaneses viven en el extranjero, debido a los conflictos armados que han enfrentado de manera intermitente durante décadas.

El país atendería la relación con Líbano mediante una embajada que se abriría en Egipto.