Por: Diego Bosque.   5 marzo

Este lunes fue el último día de Montserrat Solano en el cargo de defensora de los Habitantes, puesto que asumió en setiembre de 2014 con la tarea de luchar contra la discriminación, promover los derechos humanos y sistematizar procesos dentro del órgano auxiliar de la Asamblea Legislativa.

Monserrat Solano dejó su puesto como defensora de los Habitantes este lunes, su periodo al frente de esa entidad vencía en setiembre del presente año: Graciela Solís.
Monserrat Solano dejó su puesto como defensora de los Habitantes este lunes, su periodo al frente de esa entidad vencía en setiembre del presente año: Graciela Solís.

Antes de llegar a ese cargo, Solano pasó más de una década fuera del país trabajando para organizaciones internacionales promotoras de los derechos humanos. Hoy, luego de más de tres años al frente de la Defensoría, confiesa que se encontró una sociedad costarricense "muchísimo más homófoba, xenófoba, machista y racista" de lo que creía.

Reconoce que deja la labor en una coyuntura complicada en la que surgen discursos de odio contra los minorías y no duda en criticar el sistema educativo costarricense, el cual califica como xenófobo y racista.

–¿Qué tareas han dominado su agenda en el último mes?

– El informe final de gestión, eso es lo que ha generado más desvelos porque se hicieron muchísimas cosas. Además es un informe con la estructura que establece la Contraloría General de la República. Hay muchas cosas que se han hecho a lo interno de la institución: fortalecimiento de control interno, establecimiento de un par de políticas institucionales, emisión de circulares y acuerdos.

"Ese ha sido uno de los asuntos, pero uno no se puede desatender de la realidad nacional, emitimos llamados para que la gente deje de insultarse por redes sociales y, en especial, para evitar discursos de odio que tienen atemorizada a una parte de la población y eso no va con el sentir del costarricense".

– Cuando asumió el puesto dijo que la Defensoría de los Habitantes debería ser más transparente ¿Deja una entidad más transparente que la que encontró en 2014?

– Cuando llegamos establecimos el Índice de Transparencia en el Sector Público y en el primer año, en 2015, la Defensoría de los Habitantes terminó de número 33 entre 205 entidades evaluadas. El que hace el análisis es el Centro de Investigación y Capacitación en Administración Pública (de la Universidad de Costa Rica), en el segundo quedamos de quintos y en el tercero quedamos de sétimos entre 254 instituciones públicas.

– ¿Cuáles han sido los enfoques de su gestión al frente de la Defensoría?

– Un enfoque es el desarrollo basado en derechos humanos y el otro es el derecho a la igualdad y la no discriminación, esos han sido los dos enfoques de esta administración y así se lo dijimos a la Asamblea Legislativa en el informe del 2015.

“Nuestro país no tiene una política nacional de educación en derechos humanos y esto lo hemos venido diciendo desde hace rato. Sin embargo, Costa Rica, en Ginebra, Suiza, lidera la Declaración del Consejo de Derechos Humanos sobre Educación, pero aquí no hacemos nada", Monserrat Solano, defensora de los Habitantes.

– Con respecto a discriminación y derechos humanos, en especial por la discusión electoral ¿Considera que el país ha retrocedido en estas dos materias?

– El país tiene deudas de más de 70 años en términos de legislación, por eso trabajamos con la Comisión de Derechos Humanos en la ley marco contra la discriminación, este proyecto viene a resolver deudas que tenemos con la Convención contra el Genocidio, la Convención contra la Discriminación Racial, el Pacto de Derechos Económicos y Sociales, el Pacto de Derechos Civiles y Políticos y el Estatuto de Roma, tenemos deudas importantes en ese sentido.

"En el tema de combate a la discriminación Costa Rica no es líder, como si lo es en otros temas".

"Yo no sé si es porque yo venía de otro contexto, pero desde un inicio yo decía: este país es muchísimo más homófobo, machista, xenófobo y racista de lo que yo pensé que era mi país", Montserrat Solano, defensora de los Habitantes

– ¿Qué ingredientes se mezclan en nuestra sociedad que impiden que seamos líderes en ese tema?

– Se lo devuelvo con una pregunta: ¿Cuántas veces en la escuela a usted le hablaron sobre los aportes de los afroamericanos en la historia costarricense? ¿Sobre el aporte de los judíos? En este país nunca nos hemos puesto a pensar de dónde venimos, siempre nos han hecho pensar que todos somos 'igualiticos' y lo cierto es que nunca lo hemos sido tanto, empezando por las diferencias que hay entre hombres y mujeres.

"Nunca se me va olvidar cuando decidí estudiar Comunicación alguien me dijo: 'Esa es una carrera bonita para una mujer', yo me indigné tanto (...) Parte de eso es porque no tenemos educación en derechos humanos.

"Nuestro país no tiene una política nacional de educación en derechos humanos y esto lo hemos venido diciendo desde hace rato. Sin embargo, Costa Rica, en Ginebra, Suiza, lidera la Declaración del Consejo de Derechos Humanos sobre Educación, pero aquí no hacemos nada ¿Por qué no hemos avanzado? Hay muchos factores que explican eso, uno de ellos es que tenemos una educación racista y xenófaba que no reconoce el aporte de los afrodescendientes, ni de los pueblos indígenas, mucha gente no sabe cuántos pueblos indígenas hay en Costa Rica o cuántas lenguas indígenas hay y podríamos seguir hablando dos horas".

Del archivo:

Diálogos con Montserrat Solano, Defensora de los Habitantes.

– ¿Hemos despertado de una falsa idea de creernos una sociedad muy inclusiva y armoniosa?

– Pues... Yo no sé si es porque yo venía de otro contexto, pero desde un inicio yo decía: este país es muchísimo más homófobo, machista, xenófobo y racista de lo que yo pensé que era mi país. Ahora con las redes sociales eso ha explotado, pero para mi no es una sorpresa, pero sí se ha recrudecido y legitimado una serie de discursos que en otros momentos era considerado como incorrecto decirlo, había una especie de conciencia de que había ciertas cosas que no se decían.

"Hay ciertos discursos de algunos actores (políticos) que han legitimado que otras personas... es lo mismo que pasó en Estados Unidos".

– ¿Hemos retrocedido en materia de discriminación y derechos humanos?

– Es que no creo que las cosas hayan cambiado de un día para otro, lo que ha surgido es, más bien, un escenario en el que se legitiman discursos (de odio) y salen a flor de piel, pero esos discursos estaban ahí, no es que alguien decidió odiar, de un día para otro, a la población LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales).

– ¿Qué factores han hecho que se incremente el discurso discriminatorio?

– Las redes sociales generan como una especie de bola de nieve, fulano dice y el otro lo apoya y, entonces, hay 20.000 likes y la gente cree que los likes significan que tienen carta blanca para insultar.

"En un contexto específico, los discursos de odio pueden llamar a la gente a la acción, ese contexto no lo teníamos el año pasado y ahora sí lo tenemos, al punto que hay una organización, el Frente por los Derechos Igualitarios, que comienzan a registrar un incremento importante de ataques, amenazas y agresiones a la población LGBTI después del 4 de febrero (día de las elecciones presidenciales).

"¿Qué significa eso? que en este contexto lo que diga un líder, ya sea político, comunal o religioso, puede llevar a una acción de discriminación o violencia".

– ¿Por qué dejar su puesto en un momento como este? ¿Valoró este contexto que menciona a la hora de tomar la decisión?

– Claro que sí se piensa, pero hay temas personales.

En el último mes, Monserrat Solano, defensora de los Habitantes, dedicó la mayoría del tiempo a elaborar el informe final que debe presentar a la Asamblea Legislativa. Fotografia: Graciela Solis
En el último mes, Monserrat Solano, defensora de los Habitantes, dedicó la mayoría del tiempo a elaborar el informe final que debe presentar a la Asamblea Legislativa. Fotografia: Graciela Solis

– Bajo el escenario que usted plantea ¿No es este el momento en qué más se necesita una defensora de los Habitantes con formación en derechos humanos?

– Pero la Defensoría de los Habitantes sigue.

– ¿Es su renuncia una estrategia para buscar que la actual Asamblea Legislativa nombre una defensora o defensor con un perfil similar al suyo y así evitar que la próxima Asamblea Legislativa decida?

– La Asamblea Legislativa tiene la potestad de nombrar a quien ellos decidan y si la gente quiere pensar lo que quiera, que lo piense.

En 2015, según el Índice de Transparencia en el Sector Público, la Defensoría de los Habitantes se colocó en el puesto 32. En 2017 subió al séptimo puesto

– Usted dijo en un programa de radio que estaba cansada de cuidarse las espaldas ¿A qué se refería?

– La verdad es que en este momento no quisiera entrar en ese tipo de cosas.

– Si da una declaración de ese tipo en un medio de comunicación no puede pretender que el resto de la prensa no le pregunte a qué se refiere ¿De quién se tenía que cuidar la espalda?

– Usted puede preguntar todo lo que quiera, yo creo que en todas las instituciones siempre hay gente contenta y gente descontenta, eso es muy normal. Lo que pasa es que frente a ciertas coyunturas es más desgastante.

Monserrat Solano deja su puesto como defensora de los habitantes seis meses antes de que venciera su nombramiento

– ¿No se ha sentido respaldada?

– En Costa Rica hay una comunidad bastante débil de defensores y defensoras de derechos humanos, en general.

– ¿Se ha sentido respaldada dentro de la Defensoría de los Habitantes?

– Hay gente buenísima, gente que se pone la camiseta y demás, con ellos estaré agradecidos por siempre, pero también hay gente descontenta.

– ¿Fue ese descontento el principal motivo para renunciar?

– No, el principal motivo es que yo dejé una vida, puse mi vida en pausa y ya desde hace varios meses tomé la decisión de buscar una salida.

– ¿Cuál debería ser el perfil del próximo defensor o defensora de los Habitantes?

– No debería de meterme en eso, ahora, el perfil debe ser el de una persona que sepa de lo que está hablando al hablar de derechos humanos.