José Andrés Céspedes. 24 agosto, 2020
Durante la pandemia, los estudiantes de escuelas pierden mucha comunicación con sus maestros cuando no tienen celulares u otros dispositivos con conexión a Internet. Foto: Mayela López
Durante la pandemia, los estudiantes de escuelas pierden mucha comunicación con sus maestros cuando no tienen celulares u otros dispositivos con conexión a Internet. Foto: Mayela López

El caso de una madre sin trabajo que tuvo que empeñar el celular que usaba su hijo para recibir tareas de la escuela motivó al abogado Juan Acosta a crear un proyecto para ayudar con la educación virtual de niños de escasos recursos durante la pandemia.

“La mamá le empeñó su celular a la vecina para comprar comida. Entonces ahora, cuando la maestra llama al hijo de la señora o le manda tareas, la vecina va donde el niño para que él escuche los mensajes de la profesora y pueda hacer los trabajos.

“Esto sucedió en bajo Los Anonos, pero es la realidad de muchos hogares ahorita durante la pandemia. Hay demasiados niños que simplemente no pueden estudiar de manera virtual”, comentó Acosta.

Este abogado comenzó hace poco una iniciativa que ya podrá ayudar a 50 niños con celulares o tabletas para tener contacto con sus profesores, pero planea generar alianzas para llevar dispositivos a escolares necesitados de todo el país.

El proyecto se llama “Adopte un niño escolar en tiempo de pandemia” y tiene como fin cooperar con la educación virtual que provocó la pandemia de covid-19 y que muchos estudiantes, principalmente de escuelas públicas, no pueden recibir.

Acosta menciona que solo quedan cuatro meses de clases y que todavía hay muchos escolares que no han podido estudiar adecuadamente por la falta de contacto con sus profesores, debido al nulo acceso a dispositivos electrónicos.

“La educación a distancia no está siendo supervisada como tiene que ser. Un niño sin acceso a WhatsApp o Internet pierde un contacto vital con sus docentes. No se puede solo mandar el material y dejar al niño solo”, aseveró.

La iniciativa también busca financiar planes de Internet para que los niños reciban el dispositivo y se mantengan conectados aunque sea hasta que termine el curso lectivo 2020.

“Ya me ofrecieron planes de Internet ilimitado a ¢7.500 al mes. Con que una persona done ¢30.000 ya hay un niño que podrá estudiar de manera virtual hasta que termine el año”, explicó.

Las personas que quieran ayudar con el proyecto podrán colaborar con celulares o tabletas usadas que estén en buen estado para conectarse a Internet y WhatsApp, o con una donación de ₡30,000 para comprar un celular nuevo.

Acosta entregará los celulares a las escuelas para que ellas se encarguen de distribuirlos entre los estudiantes que más lo necesiten.

El abogado ya ha podido comprar alrededor de 50 celulares nuevos gracias a donaciones. Foto: cortesía
El abogado ya ha podido comprar alrededor de 50 celulares nuevos gracias a donaciones. Foto: cortesía
Necesita mucha ayuda

La escuela Januario Quesada, ubicada en San Rafael de Escazú, será la primera en recibir la ayuda. En este centro educativo es donde estudia el hijo de la madre que tuvo que empeñar su celular para comprar comida, según dijo el abogado.

“Es la escuela más cercana al bajo Los Anonos y muchos otros niños tampoco tienen acceso a estos dispositivos. La directora de la escuela me dijo que requieren 500 unidades, ya que solo un 50% de los estudiantes tienen conectividad”, aseguró.

Acosta manifestó que otras escuelas de zonas rurales tienen problemas más graves con la virtualidad y que la meta es llegar a cooperar con estas instituciones, pero aún ocupa mucha ayuda.

Por esto, invitó a empresas de telefonía como Claro o Movistar y al Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) a sumarse al proyecto con dispositivos electrónicos para los estudiantes.

También pidió la cooperación de la empresa privada para ayudar con donaciones y financiamiento de planes de Internet. El profesional está en conversaciones con la asociación Libros para Todos para que sea mediadora de los donativos.

“Si una empresa nos hace una donación para este proyecto mediante esta asociación, esa erogación puede ser contabilizada por la compañía como un gasto deducible del impuesto sobre la renta en la declaración de final de año.

“Esto es una práctica frecuente que permite un doble propósito: por un lado, otorgan un aporte valioso a una causa de bien social y, por otro, tienen el incentivo de pasar como gasto dicho monto, disminuyendo así el pago final de impuestos”, declaró.

Juan Acosta planea llevar su iniciativa a nivel nacional para ayudar a la mayor cantidad de escolares posibles. Foto: cortesía
Juan Acosta planea llevar su iniciativa a nivel nacional para ayudar a la mayor cantidad de escolares posibles. Foto: cortesía
Compromiso con la educación

Este máster en administración de empresas y vecino de Escazú, trabaja en su proyecto todos los días después de llegar del trabajo.

Desde las 6 p. m. realiza llamadas a distintos contactos y afirma que ha recibido mucha ayuda de amigos cercanos que han creído en la iniciativa.

“Ya cuando regresen las clases presenciales, el proyecto cumplirá su objetivo, pero mientras tanto tenemos que ayudar a estos niños que están teniendo problemas con la educación más importante de su vida”, expresó.

Acosta subraya que la desigualdad en el acceso tecnológico no solo afecta el aprendizaje de los niños, sino también sus relaciones personales.

“Muchos escolares solo pueden tener contacto con sus compañeritos por medio de las clases virtuales o los mensajes de WhatsApp. Sin estos dispositivos no solo pierden educación, sino también el único contacto con sus amigos”, concluyó.

Si usted quiere ayudar con este proyecto puede contactar a Juan Acosta Mora al 7070-6650 (número por el cual se pueden realizar donaciones vía Sinpe móvil) o por medio del correo electrónico jacosta@onix.co.cr.

También puede donar a la cuenta cliente 15108720010267230 o cuenta IBAN CR29015108720010267230 del Banco Nacional, a nombre de Juan Acosta Mora, cédula 1-0826-0204.