Juan Diego Córdoba González. 11 marzo
Una joven de apellidos Cruz Carrillo denunció supuestas presiones de anterior director del Colegio Calasanz, para evitar denuncia en contra de alumnos por aparente agresión sexual, en 2016. Foto: José Cordero.
Una joven de apellidos Cruz Carrillo denunció supuestas presiones de anterior director del Colegio Calasanz, para evitar denuncia en contra de alumnos por aparente agresión sexual, en 2016. Foto: José Cordero.

La administración del Colegio Calasanz negó haber encubierto un presunta agresión sexual, en 2016, en contra de una exalumna de apellidos Cruz Carrillo.

De acuerdo con la joven de 21 años, quien denunció los supuestos hechos en redes sociales, ella sufrió actos de violencia sexual por parte de dos de sus excompañeros, cuando cursaban décimo.

En una conversación con La Nación, la joven evitó entrar en detalles del episodio, pero aseguró que ella y su familia fueron presionados y manipulados por autoridades de ese colegio, para que no presentara una denuncia penal en contra de los dos estudiantes involucrados.

Mediante un comunicado de prensa, enviado este jueves, el Colegio Calasanz rechazó los hechos y aseguró que la familia de la presunta víctima fue la que decidió no acudir a la vía judicial.

“Negamos categóricamente haber encubierto hechos dañinos o ilegales en contra de una exalumna y lamentamos profundamente las informaciones sesgadas e incorrectas que se están manifestando por diferentes vías de comunicación, donde se está utilizando una terminología errónea que lesiona sensiblemente la buena imagen de una institución, que hace 60 años se ha dedicado a la formación integral y protección de sus alumnos.

“En relación con ello, queremos aclarar que los hechos que se señalaron fueron supuestamente cometidos por compañeros de su generación, sin mediar conocimiento ni participación de la institución”, señala el mensaje de la institución, ubicada en San Pedro de Montes de Oca, San José.

Cruz Carrillo aportó una carta que sus padres habrían enviado al entonces director general, Héctor Sánchez, el 18 de julio de 2016, mediante la cual expresaron su inconformidad por la atención de los hechos sucedidos.

Entre otras cosas, señalaron la falta de protocolos para atender situaciones como esas, así como el haber encarado a su hija con el implicado principal.

“De acuerdo con los procedimientos legales no se confronta a la víctima con el presunto victimario ni en esta ni en ninguna circunstancia y, tratándose de menores, no se puede hacer sin la presencia de sus respectivos padres o encargados”, señala la misiva firmada por sus padres y autenticada por una abogada.

La joven dijo haber asistido a varias reuniones con el entonces director y las psicólogas de la institución, en compañía de sus padres. En una de ellas, aseguró la joven, les solicitaron desistir de la vía judicial.

“Nos dijeron que si procedíamos con la denuncia, ellos no aportarían evidencias. En esa misma reunión el padre director recomendó no seguir con la denuncia. Sus palabras exactas fueron: ‘como dice el dicho dominicano, la mierda entre más se revuelve más huele’. Así exactamente con esas palabras”, dijo la joven.

Ese supuesto hecho quedó consignada en la carta que Cruz Carrillo aportó a este medio como evidencia.

Además de negar el supuesto encubrimiento a los presuntos menores que cometieron el supuesto delito, el Colegio Calasanz aseguró que siempre brindó seguimiento a la menor.

“Aclaramos que desde el primer momento que supimos de esta situación, este Colegio cumplió con el debido protocolo, se dispuso a investigar y le brindó todo el apoyo y comprensión para que procediera a realizar la respectiva denuncia sobre la situación, que es de carácter confidencial.

“Negamos categóricamente haber tomado partido a favor de otros estudiantes, o de haber intervenido para que esto no pasara más allá. Lo decidido sobre omitir una denuncia ante autoridades externas a la institución o públicas, fue en el seno de su hogar y bajo la guía de sus padres, lo cual respetamos y no cuestionamos.

“Aún hoy, la exalumna cuenta con todo nuestro apoyo como ocurriría con cualquier persona que sufra una situación parecida.

“Somos muy conscientes de que no se debe callar nunca ningún tipo de delito o manifestación abusiva, machista o discriminatoria, pero también de que la intimidad de un hogar se ponderan muchos elementos válidos que deben ser respetados”, señaló la administración del centro educativo.

Cruz, por su parte, aseguró que ella y su familia cedieron a la presión de esas autoridades. “Fue tanta la manipulación, fue tanta la violencia que recibí luego de mis compañeros, fue tan abrumadora esa situación, que decidimos no proceder con la denuncia legal”, aseveró la joven.