Daniela Cerdas E.. 4 febrero, 2018

Con un café en Starbucks de Freses, en Curridabat, Juan Diego Castro comenzó su agenda de domingo que prefirió no dar a conocer a la prensa.

En el establecimiento, el candidato del Partido Integración Nacional (PIN) estuvo unos 40 minutos. Iba con su esposa, Sara Castellón, su hija y algunos colaboradores. Llevaba su casco azul bien puesto y libros de su autoría a la mano para regalar a los seguidores.

Juan Diego Castro Fernández, candidato presidencial del Partido Integración Nacional (PIN), realizó un recorrido por varios centros de votación en donde fue recibido por los simpatizantes del partido. Aquí compartió con Alba Sánchez, quien lo cuidó de niño. Foto: Albert Marín.
Juan Diego Castro Fernández, candidato presidencial del Partido Integración Nacional (PIN), realizó un recorrido por varios centros de votación en donde fue recibido por los simpatizantes del partido. Aquí compartió con Alba Sánchez, quien lo cuidó de niño. Foto: Albert Marín.

Tras un intercambio con un periodista de Semanario Universidad, a quien reclamó un artículo sobre su cónyuge, Castro se dirigió a Dulce Nombre de Cartago, a las afueras de la Escuela Domingo Faustino Sarmiento, donde recordó sus primeros años de estudio.

“Ahorita los saludo como candidato, pero más tarde los saludaré como su presidente”, le dijo una simpatizante del PIN, en las afueras del centro educativo.

Con ganas de remover entre sus memorias, el candidato también pasó por la casa de Alba Sánchez, quien lo cuidó cuanto tenía cuatro años, Ahora, él tiene 62 años.

En medio de la bulla de las pitoretas, siguió al templo Concepción de Rescate Ujarrás, en Paraíso de Cartago.

Juan Diego Castro empezó su día en Starbucks, en Plaza Freses. Foto: Albert Marín.
Juan Diego Castro empezó su día en Starbucks, en Plaza Freses. Foto: Albert Marín.

“Cuando fui ministro de Seguridad, su imagen (de la Virgen de Ujarrás) estuvo en la puerta de mi despacho. Hoy vengo no solo con mi deber católico de estar en misa, sino a hacer un homenaje a los policías del país. Un recordatorio al pueblo costarricense es que le pidamos a la Virgen de Ujarrás que nos proteja de los piratas banqueros (...), que nos proteja de los delincuentes que nos están asaltando y que nos proteja del crimen organizado”, manifestó.

Aquel fue como su estribillo a lo largo del recorrido, pues aprovechó todos los momentos posibles para atacar al banquero Leonel Baruch. Incluso, en una actividad el sábado expresó: “Leonel Baruch ha comprado a los cuatro partidos más importantes de Costa Rica, más de 7.000 millones de colones en bonos de deuda política. La democracia ha sido comprada por Baruch, el banquero más poderoso de la banca privada".

En Paraíso, ingresó a la Iglesia sin responder preguntas de la prensa, de la misma manera que no informó sobre el resto del cronograma.

Su plan seguiría con una visita en compañía de José Miguel Corrales, exdiputado que anunció como su posible ministro de la Presidencia, a la escuela de Paraíso. Después almorzaría cerca de la basílica de Los Ángeles.

Castro tenía planeado votar a las 3 p. m. en la Escuela República de Chile, en barrio Luján, aunque nada era seguro en su plan del día.