Terrorismo

Ascienden a 23 los heridos por tiroteo en metro de Nueva York

Al menos diez personas recibieron impactos de bala en el incidente ocurrido en la estación de la calle 36. El autor, que se escondía tras una máscara de gas, se esfumó en medio del caos

Nueva York. Al menos 23 heridos, de ellos 10 por bala, es el último balance del tiroteo provocado la mañana de este martes por un hombre en plena hora pico en el metro de Nueva York, mientras se escondía tras una máscara de gas. Las policía pidió la colaboración ciudadana para hallar al sospechoso.

“Realmente hemos tenido suerte de que no fuera mucho peor de lo que ha sido”, dijo la jefa de la policía de Nueva York, Keechant Sewell en una conferencia de prensa. Las autoridades ofrecen una recompensa de $50.000 por llegar al autor del tiroteo que se volatilizó en medio del caos.

La policía está siguiendo la pista de un hombre de 62 años, que alquiló en Filadelfia un vehículo, encontrado en la tarde del martes en Brooklyn, cuyas llaves se encontraron en el lugar del tiroteo, precisaron las autoridades locales. Se trata de un hombre negro corpulento, que llevaba un chaleco de obra de nilón de color naranja y verde, y cuya foto difundieron en la rueda de prensa.

El responsable del atentado activó una granada de humo en pleno metro y abrió fuego contra los pasajeros, de los cuales 23 fueron heridos. Los hechos ocurrieron exactamente a las 8:24 a.m. (hora local), uno de los horarios más transcurridos en una de las líneas que une Brooklyn con Manhattan.

Sewell aseguró que “cuando el tren entraba en la estación una persona se puso una máscara de gas y abrió una bombona que llevaba en un bolso y el vagón (del metro) se llenó de humo. Después empezó a disparar”, describió la jefa de la policía que descartó, por el momento, “un acto terrorista”.

Afortunadamente, ninguno de los heridos reviste gravedad, precisó Sewell. Ante la prensa reunida en la estación del metro, la comisaria describió al individuo como “un hombre negro”, de “1,65 m de altura” y “constitución fuerte”, que llevaba un “chaleco verde” y una sudadera con capucha gris.

“Esta persona es peligrosa”, advirtió por su parte la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, que pidió prudencia a la población. Fotos y vídeos de los pasajeros en las redes sociales mostraban sangre en el piso y personas tendidas en el suelo del tren y en la plataforma de la estación “36th Street”, en el distrito de Brooklyn. Otro vídeo muestra a la gente saliendo de un vagón con humo, aunque sin precipitación.

Uno de los pasajeros, Yav Montano, explicó a la CNN, que “explotó una granada de humo... una bomba, unos dos minutos antes de que llegáramos a la estación”. “Parecía como si estuviera planificado (...). Estábamos bloqueados en el vagón (...) había mucha sangre en el suelo”, agregó.

Un vocero de los bomberos precisó a la AFP que se habían encontrado “artefactos explosivos no activados” en el lugar, aunque ninguno “funcionaba”, según la policía. Las fuerzas de seguridad acordonaron la estación, situada en la calle 36 y la 4ª Avenida, en el sur de Brooklyn, cerca del cementerio de Greenwood, donde se desplegaron numerosas ambulancias y coches de bomberos. Varios colegios de Brooklyn suspendieron las salidas de sus alumnos al exterior.

El presidente estadounidense, Joe Biden, que el lunes anunció nuevas medidas contra las denominadas armas fantasma (las que se compran por partes y se ensamblan en casa) fue informado del tiroteo, y la Casa Blanca propuso ayuda a las autoridades de Nueva York, aseguró su vocera, Jen Psaki.

Desde la pandemia de covid-19, la ciudad de Nueva York ha experimentado un aumento constante de la criminalidad, así como de casos de personas con desequilibrios mentales. Elegido con la promesa de garantizar la seguridad en las calles de la capital financiera del país, de casi nueve millones de habitantes, el alcalde Eric Adams lanzó a fines de enero un plan para reducir la proliferación de armas de fuego, tras la muerte de dos policías por bala durante una intervención en un domicilio particular.

En febrero, el alcalde decretó el desalojo de los vagabundos que se refugian en el metro, en particular durante el frío invierno neoyorquino. “Estamos hartos de leer los grandes titulares contra la criminalidad, ya sea un tiroteo, la pérdida de una adolescente o de un joven de 13 años.

Esto debe parar”, aseguró la gobernadora, en alusión a varias víctimas recientes —entre ellas menores— de tiroteos o balas perdidas. El alcalde, que contrajo el covid-19 hace unos días, no pudo desplazarse al lugar. En el primer trimestre del 2022, el número de tiroteos y disparos en Nueva York pasó de 260 a 296 con relación al mismo periodo del 2021, según datos de la policía difundidos la semana pasada.

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