AFP. 30 mayo
Manifestantes sostienen pancartas a favor del aborto, cerca del Antiguo Palacio de Justicia en St. Louis, Missouri, el 30 de mayo. Foto: AFP Foto: AFP
Manifestantes sostienen pancartas a favor del aborto, cerca del Antiguo Palacio de Justicia en St. Louis, Missouri, el 30 de mayo. Foto: AFP Foto: AFP

San Luis, Estados Unidos. A menos que exista una decisión judicial en contrario de última hora, Misuri se convertirá de aquí al sábado en el primer estado de Estados Unidos desde 1973 en el que no se puedan practicar abortos, en otro capítulo de la gran ofensiva conservadora contra este derecho aún garantizado por la Corte Suprema.

Con pancartas que rezaban "mi vagina, mi elección" o "proteger los abortos legales", cientos de personas marcharon este jueves en Saint-Louis para defender la última clínica que practica abortos en ese estado de seis millones habitantes.

Las autoridades locales la acusan de no cooperar con una investigación administrativa abierta luego de que se detectaran "vacíos" y amenazan con no renovar su licencia, que expira el viernes por la noche.

La organización Planned Parenthood, que administra este centro, presentó un recurso de urgencia para suspender la decisión que calificó de “arbitraria, incoherente e ilegal”.

El juez Michael Stelzel escuchó los argumentos el jueves de mañana y deberá tomar una rápida decisión sobre este tema “sin precedentes”.

"Nunca pensé que volveríamos", dijo Jane Wees Martin, quien protestaba con su hermana para defender "el derecho de las mujeres a elegir lo que hacen con sus cuerpos".

A sus 70 años, recuerda muy bien “el aterrador período anterior a Roe vs. Wade”, nombre de la emblemática sentencia de la Corte Suprema que, en 1973, legalizó el aborto en todo Estados Unidos.

En la multitud, Neha Hanumanthiah, una estudiante de 19 años, también se mostró sorprendida. "No me di cuenta de lo conservador que es mi estado", dijo, denunciando una "guerra contra las mujeres".

Activistas a favor del aborto se unen en una manifestación para apoyar los derechos de las mujeres ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, en Washington, el 21 de mayo del 2019. Foto: AP
Activistas a favor del aborto se unen en una manifestación para apoyar los derechos de las mujeres ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, en Washington, el 21 de mayo del 2019. Foto: AP

Más allá del destino de la clínica de Planned Parenthood, todos los manifestantes están en contra de una ley aprobada la semana pasada por Misuri, que prohíbe a las mujeres abortar después de la octava semana de embarazo.

Al igual que otras medidas restrictivas promulgadas recientemente en otros estados conservadores (Alabama, Georgia, Mississippi, Louisiana, por ejemplo), es probable que la ley se invalide antes de que entre en vigencia.

Esto se debe a que está en contradicción flagrante con la jurisprudencia de la Corte Suprema estadounidense, que permite a las mujeres interrumpir sus embarazos siempre que el feto no sea viable (alrededor de 24 semanas).

Sin embargo, el objetivo de los promotores de estas leyes es otro: obligar a la alta corte a replantear el tema. Esperan que la llegada de dos jueces nombrados por Donald Trump, que han dejado a los magistrados progresistas en minoría (cuatro contra cinco), lo logren.

Mientras tanto, Misuri “sigue cambiando las reglas” para obligar a las clínicas de aborto a abandonar sus actividades, le dijo al juez el abogado de Planned Parenthood, Jamie Boyer.

Este estado en el centro del país tenía cinco clínicas hace diez años. La penúltima se cerró en 2018, cuando las autoridades obligaron a los médicos que ejercían la interrupción voluntaria del embarazo a afiliarse a un hospital local.

Esta vez, las autoridades sanitarias están exigiendo que todos los médicos que hayan realizado un aborto el año pasado en la clínica de St. Louis sean interrogados sobre los problemas detectados durante una inspección de rutina.

Algunos se niegan a cumplir "por temor a ser criminalizados" sin saber exactamente qué se les reprocha, explicó Boyer en la audiencia.

“Planned Parenthood está alentando a los médicos a no cooperar”, retrucó el abogado de Misuri, John Sauer.

El día anterior, el gobernador republicano Mike Parson acusó a la poderosa asociación de "violar a sabiendas las leyes estatales en numerosas ocasiones".

Unos días antes, había acogido con satisfacción el hecho de que Misuri había “alcanzado el nivel histórico más bajo de abortos, pasando de 20.000 a 3.000 por año”.

“Es bautista y quiere imponer su religión en Misuri”, dijo una de las manifestantes, Sara Sullivan.

Instalada desde hace dos años en este estado, lo compara con California, donde creció: "El acceso al aborto es mucho más abierto", dice, refiriéndose a los más de 150 centros de salud que practican abortos en este estado progresivo del oeste.

Además de Misuri, cinco estados tienen una sola clínica donde es posible abortar.