Henry Morales Arana/AFP. 14 enero
Una indígena participó en una protesta contra el presidente Alejandro Giammattei, el 24 de noviembre del 2020, en Ciudad de Guatemala. AFP
Una indígena participó en una protesta contra el presidente Alejandro Giammattei, el 24 de noviembre del 2020, en Ciudad de Guatemala. AFP

Ciudad de Guatemala. Llegó al poder con la promesa de no ser “un hijo de puta más” en la historia de Guatemala y cumple un año en la presidencia asediado por pedidos de renuncia. El derechista Alejandro Giammattei enfrenta el reto de “recomponer” su gobierno.

"Empezó bien", considera Carlos Hernández, un mesero desempleado de 50 años, "pero no sé por qué al final se descontroló mucho. Ha sembrado mucha duda", se pregunta este elector de Giammattei, en el centro de la capital.

El médico asumió el mando el 14 de enero del 2020 para un periodo de cuatro años. Su manejo de la pandemia obtuvo un 83% de apoyo en abril, que luego cayó a un 36% en octubre, según la última medición hecha por la firma ProDatos.

Para noviembre, las manifestaciones tomaron las calles y degeneraron incluso en un incendio en las oficinas del Congreso, en rechazo a un polémico presupuesto para el 2021 que había sido aprobado por la mayoría oficialista.

Hasta el propio vicepresidente, Guillermo Castillo, le pidió en ese momento que renunciaran juntos "por el bien del país". Aunque después tuvieron una aparente reconciliación.

Manifestantes incendian Congreso de Guatemala

“No tenemos antecedentes recientes de un presidente que llegue tan erosionado en su imagen en tan poco tiempo”, afirmó el analista político Ronaldo Robles.

Giammattei, político conservador y conocido por ser poco tolerante a la crítica, fue cuestionado por la elaboración de un presupuesto para este año que, según sus opositores, no atendía a las demandas sociales ni a cuestiones clave como la pobreza, que afecta a la mitad de los 17 millones de habitantes de Guatemala.

El proyecto quedó anulado después de fuertes protestas, que incluyeron además el cierre de carreteras por parte de comunidades indígenas.

Factura del coronavirus

Los manifestantes se lanzaron a las calles para reclamar contra el colapso de hospitales, la falta de apoyo al personal sanitario o las deficiencias en los programas de asistencia para los afectados por los confinamientos, pese que el Congreso le había otorgado al presidente fondos millonarios de emergencia.

"Es un fracaso en el manejo de la pandemia, dejando abandonada a la población a su suerte", lamentó Robles.

El país acumula 145.000 casos de covid-19 y más de 5.000 muertos, en momentos en que los contagios vuelven a dispararse.

Un trabajador de la salud practicó una prueba de diagnóstico de covid-19 a esta señora en el mercado Guarda, en Ciudad de Guatemala, el miércoles 13 de enero del 2021. AFP
Un trabajador de la salud practicó una prueba de diagnóstico de covid-19 a esta señora en el mercado Guarda, en Ciudad de Guatemala, el miércoles 13 de enero del 2021. AFP

Para el congresista Bernardo Arévalo, del partido centroizquierdista Semilla, "el gobierno ha tenido resultados pobres, además del problema de un tono autoritario en la forma cómo se conduce la gestión pública".

Este estilo, afirmó, se refleja en la cúpula del Congreso, encabezado por una alianza oficialista que actúa, según Arévalo, como una “aplanadora irreflexiva a partir de lo que se ordena desde el Ejecutivo”.

Deuda contra corrupción

El diputado cuestionó igualmente la efectividad de la lucha anticorrupción por parte de la administración de Giammattei, ante la falta de resultados de una comisión gubernamental para el tema, a la que “todavía no se le terminan de ver los dientes”.

La activista Lenina García apuntó, de su lado, que “hay un hartazgo generalizado” hacia Giammattei, a quien acusó de trabajar amparado por las élites económicas y conservadoras del país.

"Ha sido un año desastroso. Lo calificaría como un año de retrocesos en muchas garantías sociales y también para la institucionalidad de la democracia y de los derechos humanos", añadió García, exsecretaria de la Asociación de Estudiantes Universitarios, muy activa en las manifestaciones.

El gobernante también generó malestar al crear el denominado Centro de Gobierno, una instancia supervisora del gabinete dirigida por una persona cercana a él, considerada innecesaria por la oposición. La entidad fue cerrada.

En otra polémica, un primo del presidente fue arrestado en diciembre, acusado de haber cometido fraude en negocios con el Estado.

“Ha habido mucho robo, mucha corrupción. Nada ha sido transparente”, consideró Dayana, una secretaria de 27 años que paseaba con su perro en la plaza central de la capital y no quiso dar su apellido, expresando una opinión que se repite en las calles.

El presidente Alejandro Giammattei afronta un rápido deterioro de las opiniones respecto a su gestión gubernamental. AFP
El presidente Alejandro Giammattei afronta un rápido deterioro de las opiniones respecto a su gestión gubernamental. AFP

Para Giammattei, las protestas contra su gobierno fueron “un medio a través del cual grupos minoritarios buscan forzar un verdadero golpe de Estado”, e incluso invocó a la Organización de Estados Americanos (OEA), que envió una misión al país.

Luego vino una amplia convocatoria de dialogo que calmó los ánimos y que debe continuar en el 2021. “Al final, todos somos parte del problema y por lo tanto todos somos parte de la solución”, afirmó.

Para el diputado opositor Arévalo, elmandatario puede corregir el rumbo y dar “señales” de un intento por “recomponer” la situación.

“El presidente debe hacer una lectura correcta ¿Quiere poner en riesgo la posibilidad de concluir su mandato o quiere terminar bien y no ser recordado como él decía?”, se cuestionó el analista Robles.