Por: Agencia AFP.   25 febrero

Investigación

“Los vendieron por 43 euros, es algo monstruoso”. Fueron las palabras de indignación pronunciadas por Francesco Russo, hijo de uno de los tres italianos desaparecidos en México, durante una entrevista que brindó este domingo a la emisora pública italiana RAI1.

“Los policías mexicanos vendieron a mis familiares por 43 euros de mierda, es terrible. Esos sí son criminales, no mi hermano ni mi padre ni mi primo”, declaró Russo, quien teme por la vida de Antonio y Raffaele Russo y Vincenzo Cimmino, todos originarios de Nápoles, al sur de Italia. Ellos desaparecieron el 31 de enero pasado en el municipio de Tecalitlán, al oeste de México.

Los tres italianos ingresaron al país para realizar actividades comerciales y no turísticas. “Uno de ellos había sido detenido en otro estado”, confirmó el fiscal general, Raúl Sánchez, a cargo de la investigación. Los tres napolitanos, vendedores de generadores eléctricos y comerciantes de productos chinos, viajaron a este pequeño municipio del Estado en el occidente mexicano, en el que consta la presencia del crimen organizado.

Según la versión dada por familiares al diario español El País, en la tarde del 31 de enero, Raffaele, de 60 años, fue el primero en desaparecer. Dos horas después, los otros dos intentaron rastrear a su familiar con la última ubicación del GPS del auto que había rentado Raffaele para manejar por la zona. Al llegar al lugar, Antonio, de 25 años, y Vincenzo, de 29 años, fueron rodeados por policías locales.

Antonio le envió un mensaje a su pariente en Italia para informarlo de la situación: “Estábamos poniendo gasolina y unos policías nos detuvieron. Dos motos y una patrulla. Nos detuvieron y nos dijeron ‘síganos’”.

Fotografía tomada el 20 de febrero. El fiscal general mexicano Raúl Sánchez (derecha) y el fiscal regional, Fausto Mancilla, durante una conferencia de prensa en Guadalajara, México. Sánchez está asignado al caso de la desaparición. AFP
Fotografía tomada el 20 de febrero. El fiscal general mexicano Raúl Sánchez (derecha) y el fiscal regional, Fausto Mancilla, durante una conferencia de prensa en Guadalajara, México. Sánchez está asignado al caso de la desaparición. AFP

“Ahora estamos siguiendo a la Policía, a uno que dijo ‘vengan con nosotros’”, le dijo a su hermano en otro mensaje.

Cuatro policías, entre ellos una mujer, fueron detenidos en México acusados de la desaparición en el estado de Jalisco de los tres italianos, a quienes detuvieron y entregaron a criminales, según anunció la fiscalía mexicana.

Los policías confesaron que los “vendieron” a la delincuencia organizada de Tecalitlán, pero se desconoce a qué grupo criminal y porqué razón estos extranjeros podrían ser un botín atractivo para la mafia.

En Jalisco actúa el cartel Nueva Generación, que ha cobrado gran fuerza en años recientes, hasta convertirse en uno de los más poderosos y al que se le han atribuido distintos hechos violentos.

Francesco Russo negó que su padre, Raffaele, de 60 años, utilizara documentos falsos durante su permanencia en México, y reiteró que los tres napolitanos se encontraban en ese país para vender generadores eléctricos.

“Que Italia se mueva, que nos digan en dónde están. Nosotros esperamos que estén vivos”, pidió por su parte Gino Bergamé, vocero de la familia.

El caso ha movilizado a Italia, donde han sido organizadas marchas de protesta para exigir su aparición.

Los familiares de los tres italianos niegan que estén involucrados con el crimen organizado y reiteran que se trata de simples comerciantes.

”¿Nosotros, narcotraficantes? Es una mentira”, declaró al diario italiano La Repubblica, Daniele Russo, otro familiar.