Interés Humano

Nueva York ordena a 40 hospitales detener las cirugías no esenciales por el aumento de contagios

Medida rige durante las próximas dos semanas, debido a la baja capacidad de camas. En Houston, los residentes experimentan dificultades para encontrar pruebas

Nueva York. El estado de Nueva York, en Estados Unidos, ordenó a 40 hospitales que rechacen las cirugías no esenciales y no urgentes durante las próximas dos semanas, debido a la baja capacidad de camas por el aumento de los contagios de coronavirus.

Esta medida se tomó con base en la inclusión de las ubicaciones de estos hospitales en la lista de “regiones de alto riesgo” del Departamento de Salud del estado, pues el 90% de sus camas están ocupadas, según la cadena ABC.

“Utilizaremos todas las herramientas disponibles para ayudar a asegurar que los hospitales puedan manejar el aumento repentino de (contagios de la) covid-19″, explicó la comisionada estatal de Salud en funciones, la doctora Mary Bassett. La vocera recordó a los neoyorquinos que vacunarse e inocularse dosis de refuerzo es “la mejor manera de protegerse contra enfermedades graves y hospitalizaciones por covid-19″.

“La vacunación también protege nuestro sistema hospitalario. No podemos volver a los primeros meses de la pandemia cuando los hospitales estaban colapsados”, enfatizó.

Los 40 hospitales a los que se dio esta orden se encuentran en tres regiones —Mohawk Valley, Finger Lakers y Central New York— situadas en el norte del estado. El estado de Nueva York registró más de 90.100 nuevos contagios y más de 150 fallecimientos en la última jornada. Además, la variante ómicron, más contagiosa que otras, representa el 94% de las infecciones registradas en el estado entre el 24 de diciembre y el 6 de enero, según detalló la Oficina del Gobernador.

Texas enfrenta escasez de pruebas

En Texas, quienes buscan hacerse pruebas de covid encuentran largas filas y desabastecimiento, cuando ese estado del sur estadounidense lidia con una nueva ola del virus inducida por ómicron; la más grande desde que comenzó la pandemia.

“Están agotados desde esta mañana”, respondió un vendedor de la popular farmacia Walgreens, en los alrededores de Houston, al ser interrogado por su suministro de tests caseros para el covid.

“Pueden volver en seis días”, dijo el empleado.

La situación se repite en la cadena CVS, así como en otras farmacias. La demanda es tan alta que las personas pueden esperar por horas en grandes instalaciones. En El Paso, ciudad al oeste de Texas, el canal de televisión local ABC reportó que la espera para ser testeado el jueves era de tres a cinco horas en uno de los “megasitios” de la ciudad.

La ola de ómicron está golpeando fuertemente a Texas: el estado registró 54.000 casos positivos el viernes, un balance mucho mayor a los picos diarios de unos 20.000 casos en enero y septiembre del año pasado.

La escasez de pruebas ha sido una de las mayores críticas al manejo de la pandemia por parte del presidente demócrata Joe Biden, cuya administración redobló recientemente esfuerzos. A finales de diciembre, Biden anunció que el gobierno enviaría 500 millones de pruebas caseras a los habitantes, y el viernes la Casa Blanca informó que dio un paso firme para alcanzar esa meta al firmar un primer contrato, valorado en $51,6 millones, con la compañía Goldbelt Security.

Larga espera

Decenas de vehículos rodaban de un punto de registro al siguiente bajo un sombrío cielo la mañana del viernes en Houston, a la espera de su turno para someterse a una prueba PCR sin bajarse.

A Alvaro Ayalla, uno de los conductores con síntomas de covid, le preocupaba faltar a su trabajo en sistemas de filtraciones de agua, que lo obliga a visitar muchas residencias cada día. Otros muchos acudieron con sus hijos, incluso algún padre intranquilo sin seguro médico.

Eunice Chang contó que el colegio al que asiste su hijo requiere que todos los estudiantes y empleados se chequeen. “Y no quieren las pruebas caseras, quieren pruebas PCR”, agregó.

A Chang le prometieron resultados dentro de 48 horas, pero muchos proveedores no pueden cumplir con ese plazo, forzando a residentes a buscar rápidos tests antígenos, que pueden costar más de 120 dólares.

En Dallas, las largas colas para las pruebas y los largos retrasos para recibir resultados han llevado a GeneIQ, uno de los grandes laboratorios a cargo de los tests en los campus universitarios, a decir que contratarán a nuevos empleados.

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