Conflictos

Refugiados de Mariúpol revelan atrocidades similares a las ocurridas en Bucha: ‘Hasta se ven perros comiendo restos humanos’

Gracias a los testimonios, a las imágenes de drones y fotos satelitales se sabe que Mariúpol, la ciudad de María, el segundo puerto más importante de Ucrania después de Odesa, es una nueva Grozny, una nueva Hiroshima, ya no existe.

Odesa. Mide dos metros de alto, es robusto, es capitán de una empresa naviera que transporta contenedores en todo el mundo, acostumbrado a las tempestades en alta mar, pero ahora tiene miedo. No quiere ser filmado, ni fotografiado, ni decir su nombre verdadero, así que lo llamaremos Serguei, un nombre inventado.

Está afuera de la sede de la Cruz Roja de Odesa. Allí hay una carpa adonde parte de los siete millones de desplazados internos de Ucrania que llegan hasta esta legendaria ciudad, que escaparon con lo puesto, pueden encontrar de todo. Ropa, calzado, ollas para cocinar —cosas en algunos casos usadas, pero también nuevas, donadas por locales o por Organizaciones No Gubernamentales (ONG) internacionales— y hasta juguetes y peluches para los niños.

Serguei, que cuenta que durante los últimos años llegó a diversos puertos de África y que hace ocho incluso hizo escala en Buenos Aires —tanto es así que sabe algunas palabras en español—, tiene miedo porque logró escapar vivo de Mariúpol, la ciudad mártir, símbolo de la devastación provocada por la salvaje ofensiva rusa, que pese a estar destruida en un 90%, sigue resistiendo.

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