Conflictos

Daniel Ortega intenta aniquilar a la oposición con arresto de cuatro precandidatos

Los aspirantes Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga y Sebastián Chamorro fueron detenidos en el transcurso de una semana en una persecución inédita por parte del régimen orteguista en Nicaragua

En una persecución sin precedentes, el régimen de Daniel Ortega detuvo a cuatro precandidatos presidenciales en una semana, una maniobra que forma parte de la estrategia gubernamental para aniquilar a la oposición a cinco meses de las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua.

Los aspirantes Félix Maradiaga y Sebastián Chamorro García fueron arrestados este martes 8 de junio. Mientras que la periodista Cristiana Chamorro Barrios se encuentra bajo prisión domiciliaria desde el miércoles pasado (2 de junio) y tres días después la Policía orteguista capturó al exdiplomático Arturo Cruz en el aeropuerto de Managua, cuando regresaba de Estados Unidos.

La última detención, la de Chamorro García —primo de Cristiana—, ocurrió casi a las 8 p.m. bajo cargos de “incitar a la injerencia extranjera en asuntos internos, organizarse con financiamiento de potencias extranjeras para ejecutar actos de terrorismo”, entre otros, según nota de prensa de la Policía Nacional.

Maradiaga y Chamorro García son investigados por realizar actos contra la soberanía, terrorismo y aplaudir sanciones y actos que menoscaban la independencia, incitar a la injerencia extranjera en los asuntos internos y pedir intervenciones militares, detalló el comunicado.

Según medios nicaragüenses, Chamorro García fue capturado después de un allanamiento a su vivienda. Además, aseguran que luego de las acciones policiales, su esposa, Victoria Cárdenas, se encuentra desaparecida.

Los cargos por los que son señalados están contemplados en la Ley de Defensa de los Derechos del Pueblo, a la Independencia, a la Soberanía y Autodeterminación para la Paz, aprobada en diciembre por iniciativa del gobierno de Ortega.

Maradiaga fue capturado este martes luego de acudir a declarar a la Fiscalía. A su salida, tras cuatro horas de entrevista, el aspirante habló con periodistas y confirmó el inicio de una investigación en su contra. Minutos después fue golpeado y arrestado junto al conductor del vehículo, Miguel Lumbí Hondoy, informó su abogado Roger Reyes.

En su caso, el Ministerio Público investiga también otra causa: incumplir “gravemente” y “haber desvirtuado” los fines y objetivos del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (IEEPP).

Esta organización fue cerrada a finales del 2018 por el Parlamento, junto a otras organizaciones críticas con el gobierno.

La ofensiva contra los opositores comenzó hace una semana contra Chamorro Barrios, de 67 años, en arresto domiciliar y quien no pertenece a ningún partido, aunque sondeos de opinión indicaban que tenía el mayor respaldo ciudadano después del presidente Ortega. Según sus adversarios, el mandatario buscará un cuarto mandato sucesivo en noviembre, aunque él no lo ha oficializado.

La opositora es acusada de lavado de activos a través de la fundación que lleva el nombre su madre, la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro, mientras que Cruz es señalado de atentar contra la sociedad nicaragüense y los derechos del pueblo.

En el caso de Cruz, también de 67 años, fue detenido por atentar “contra la sociedad nicaragüense y los derechos del pueblo”.

Tras la detención de Maradiaga, el Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó este martes que el arresto “arbitrario” de un tercer opositor en Nicaragua demostraba que Ortega es un “dictador”.

La detención de Maradiaga, “el tercer líder opositor detenido en 10 días, confirma sin lugar a dudas que Ortega es un dictador”, dijo en Twitter la jefa de la diplomacia estadounidense para las Américas, Julie Chung.

“La comunidad internacional no tiene más opción que tratarle como tal”, señaló.

Durante la noche de este martes, también fueron capturados Violeta Granera miembro de la Unidad Nacional Azul y Blanco, así como José Adán Aguerri, integrante de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) y expresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).

Múltiples acusaciones

Maradiaga fue detenido mientras se diría a su casa después de abandonar la sede de la Fiscalía donde por casi tres horas fue interrogado entorno a “un rosario de acusaciones” sobre sus actividades dentro y fuera del país, según dijo a periodistas.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) condenó el arresto de Maradiaga y denunció que las autoridades están empleando “un nuevo modelo represivo: citar sin decir por qué a quienes considera enemigos políticos, entrevistarlos, dejarlos salir de la Fiscalía para luego detenerlos camino a casa o ya adentro”.

La vicepresidenta Rosario Murillo advirtió en una alocución a medios afines al gobierno —sin referirse a los casos penales contra los opositores— que “la justicia llega tarde, pero llega” tras mencionar que los avances de su gobierno fueron “violentados” por personas egoístas, haciendo alusión a las protestas del 2018.

La también primera dama se quejó de que entraron recursos al país que “engordaron la cartera de unos cuantos que además se comprometían con matar (...) cuánto hubiéramos hecho con lo que se han robado... Este montón de ladrones, no solo ladrones, sino también terroristas, criminales, cuánto hubiéramos avanzado contra la pobreza”.

Maradiaga, de 44 años, era el precandidato del bloque opositor no parlamentario Unidad Nacional (UNAB), integrado por organizaciones de la sociedad civil que respaldaron las protestas masivas que en 2018 demandaban la renuncia de Ortega y que se saldaron con 328 muertos y miles de exiliados, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

Chamorro García, en tanto, es un economista de 50 años que fue miembro de la ACJD, contraparte del gobierno en el diálogo tras esas manifestaciones.

Ortega, de 75 años y quien lleva 14 en el poder, encara sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, que le reclaman cambios políticos y la realización de elecciones libres y justas.

“No tengo nada que ocultar”, dijo Maradiaga antes de su arresto, y negó que haya solicitado sanciones contra el país, pero sí contra “las personas que han cometido crímenes de lesa humanidad” y violación de derechos humanos.

Además de la detención de los precandidatos, lo que según las leyes locales los dejaría fuera de las elecciones, el tribunal electoral eliminó al Partido de Restauración Democrática (PRD) y al Partido Conservador (PC), el más antiguo del país.

Ximena Alfaro M.

Periodista en la sección El Mundo. Bachiller en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas. Escribe sobre temas relacionados con el acontecer internacional.