Centroamérica

Salvadoreño detenido por régimen de excepción falleció hace dos meses y su familia no sabía

Rafael López falleció el 1.° de junio en el Hospital Zacamil y fue enterrado 20 días después sin avisarle a su familia

San Salvador. La familia de Rafael López Castellón, de 53 años, quien se encontraba recluido en el centro penal La Esperanza (Mariona) —capturado por el régimen de excepción— se enteró de su muerte por casualidad, cuando el lunes 8 de agosto fueron a solicitar su solvencia de antecedentes penales, a pedido del abogado público que lo defendía y en el sistema policial apareció como difunto.

López falleció el 1.° de junio en el Hospital Zacamil, en San Salvador, según el reporte del Instituto de Medicina Legal (IML) por un problema de circulación y fue enterrado 20 días después sin avisarle a su familia en una fosa común del cementerio La Bermeja, en la capital.

El martes, su hermano, Pedro López, viajó desde el cantón Loma de la Cruz, en Jucuapa, Usulután, hacia el Instituto de Medicina Legal de San Salvador para verificar si el deceso de su hermano era cierto.

Los funcionarios confirmaron la muerte, mientras, aseguraron que el hombre fue ingresado el 17 de mayo al Hospital Zacamil y falleció el primer día de junio por una cardiomiopatía (dificultad en el bombeo de la sangre).

“Fui a Medicina Legal de San Salvador y reconocí a mi hermano por medio del archivo digital que ellos tienen. Uno de los apellidos estaba equivocado, le habían puesto Castillo en lugar de Castellón”, manifestó el hermano.

La familia de Rafael está indignada por lo sucedido, no se explican el motivo por el que las autoridades de centros penales nunca les notificaron que su hermano estaba en el hospital ni su posterior muerte.

“Pasaron más de dos meses desde que lo enterraron en una fosa común de la Bermeja y nosotros sin saber. Yo llegué a dejarle el paquete personal (de higiene) que solicitan el 30 de mayo y ya estaba enfermo y no me dijeron nada”, manifestó el pariente de Rafael.

El hermano del fallecido añadió que el martes comenzó a reunir la documentación para iniciar el proceso de exhumación del cuerpo de su hermano para poder trasladar sus restos hacia Jucuapa y sepultarlo en una tumba con su nombre.

“Ha sido una injusticia que lo hayan tratado como que no era una persona. Él convulsionaba y a lo mejor estando en el penal se puso mal o lo habrán maltratado. Uno no sabe”, dijo German López, otro de los hermanos de Rafael.

Según los familiares, la detención de Rafael ocurrió la tarde del 8 de abril, cuando este se encontraba atendiendo un molino de su propiedad en su vivienda. Según su relato, llegaron cuatro policías del puesto de Jucuapa, lo esposaron y se lo llevaron por el delito de agrupaciones ilícitas, posteriormente lo trasladaron hacia Mariona y desde entonces no lo volvieron a ver.

“Cuando lo estaban esposando nos dijeron que Rafael saldría en unos días. Les pedimos que no se lo llevaran porque tenía problemas del corazón, pero igual se lo llevaron”, recordó German. Edith Margarita Torres, vecina de la familia López, aseveró que conocía a Rafael desde hace más de 30 años y que era un hombre honrado y trabajador.

“Él solo se dedicaba a atender su molino, era un buen hombre y no merecía esa injusticia que cometieron con él”, dijo. Rafael vivía junto a dos de sus hermanos. La familia afirmó que esperarán la exhumación del cuerpo de Rafael para valorar si toman acciones legales.

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