Óscar Rodríguez. 12 enero
La construcción del nuevo edificio de la Asamblea Legislativa está entre las edificaciones con destino público en desarrollo desde el año pasado. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal
La construcción del nuevo edificio de la Asamblea Legislativa está entre las edificaciones con destino público en desarrollo desde el año pasado. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal

El índice mensual de actividad económica (IMAE) cumplió, en noviembre pasado, siete meses consecutivos de desaceleración.

El indicador cerró ese mes con una variación de 1,93%, comparado con noviembre del 2017, según un informe sobre la evolución del IMAE del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

En el documento, publicado este 11 de enero, se detalla que el agro (0,3%), la manufactura (1,6%), el comercio (-0,3) y los servicios (1,9%) redujeron su crecimiento durante los últimos 12 meses.

La construcción fue el sector que reportó la mayor aceleración y tuvo una tasa de variación interanual de 5,7%.

“Este resultado (del IMAE) estuvo determinado por el deterioro en la confianza de los consumidores, una persistencia de los movimientos de protesta de algunas organizaciones sindicales en oposición a la reforma fiscal y problemas en los flujos de comercio con Centroamérica dada la situación sociopolítica de Nicaragua”, resaltó el Banco Central.

Desempeño por actividad

El ente emisor resaltó que en el sector agropecuario hubo una pérdida de dinamismo de la producción de piña, así como una reducción en banano, café y arroz.

En manufactura, la demanda externa se mantuvo en las empresas instaladas en el régimen especial de zonas francas, principalmente por el impulso de la fabricación de dispositivos médicos.

Sin embargo, se vio atenuado por la baja en la producción de sustancias químicas, plástico y productos de metal, resaltó el BCCR.

En comercio, la contracción se atribuyó a las expectativas del alza de las tasas de interés, del precio del dólar y por las consecuencias de la huelga en el Magisterio Nacional.

Por último, la construcción con destino privado fue el motor de dicha industria, principalmente por el avance en proyectos de edificios de oficinas y naves industriales.

La construcción pública tuvo una contracción del 10,7%, debido a que, hasta noviembre, no había iniciado ninguna nueva obra relevante tras la conclusión de la Terminal de Contenedores de Moín e infraestructura de educación universitaria.