Manuel Avendaño Arce. 20 julio
Las clases virtuales se imparten en vivo por medio de plataformas tecnológicas que permiten la interacción con los estudiantes. Fotografía: Cortesía Unibe.
Las clases virtuales se imparten en vivo por medio de plataformas tecnológicas que permiten la interacción con los estudiantes. Fotografía: Cortesía Unibe.

El confinamiento social como medida para prevenir el contagio de coronavirus también se convirtió en reto para las universidades privadas en Costa Rica durante el 2020. Estas casas de estudio se reinventan para mantener su oferta educativa frente a la alta incertidumbre y el impacto económico en la población.

Clases 100% virtuales, teletrabajo, mayor inversión en mercadeo digital, aumentar las becas, ofrecer facilidades de pago y hacer recortes a las planillas son parte de las alternativas que, por ahora, pusieron en marcha algunas empresas de educación superior privada en el país.

La Universidad Latina de Costa Rica (U Latina) y la Universidad Americana (UAM), que son parte de la misma empresa, aplicaron reducciones en su equipo de trabajo.

100 personas dejaron de laborar para estas instituciones el pasado 30 junio, todos ellos desempeñaban funciones en puestos administrativos.

Alberto Ulloa, presidente de U Latina y UAM, explicó en entrevista con La Nación, que fue difícil recortar la planilla en estos momentos, pero debían buscar eficiencias y darle continuidad al proyecto educativo en momentos en los que se reportan caídas en la matrícula.

“Nuestro foco en este momento es continuar con la misión de que nuestros estudiantes no detengan sus estudios. Esta situación nos afectó la matrícula de algunas carreras, sin embargo, continuamos liderando en carreras de administración, ingenierías y ciencias de la salud”. Alberto Ulloa, presidente de U Latina y UAM.

Las dos universidades robustecieron sus plataformas virtuales para ofrecer clases en línea y acompañaron esta estrategia con la capacitación de los profesores para que puedan adaptar los planes de trabajo y los métodos de enseñanza a esta modalidad.

Tanto la U Latina como UAM mantienen el 100% de los profesores, salvo algunos contratos suspendidos para profesionales de ciencias de la salud que recibían estudiantes en hospitales para las rotaciones clínicas e internados, que actualmente no se imparten.

La empresa destinó ¢1.800 millones para el fondo especial de becas con el objetivo de que los estudiantes afectados por desempleo, reducciones de jornadas o suspensiones de contratos laborales puedan continuar con sus carreras.

Para la Universidad Castro Carazo el golpe del coronavirus es un reto para mantener a los estudiantes en las clases al mismo tiempo que reinventan su estrategia de negocio.

Franklin Corrales, vicerrector de Relaciones Externas de esta casa de estudio, aseguró que la pandemia no los tomó por sorpresa en cuanto al uso de tecnología y los recursos digitales puesto que ya los habían incorporado al programas de estudio.

“Esto nos permitió reaccionar rápido a la situación país, de tal manera que nuestra comunidad estudiantil no se atrasó académicamente, y hoy el 100% de nuestras carreras y cursos están subidos a esos entornos virtuales”. Franklin Corrales, vicerrector de Relaciones Externas de la Universidad Castro Carazo.

Sobre la situación financiera, Castro Carazo apostó por reducir costos operativos y gasto corriente, sin afectar la inversión en recursos de aprendizaje para los estudiantes.

Con el objetivo de evitar una reducción en la matrícula o deserción, crearon beneficios de apoyo financiero y descuentos extraordinarios para facilitar el pago de las cuotas.

Cambios en ciencias médicas

Universidades especializadas en carreras de ciencias de la salud enfrentan un doble reto, por un lado deben ofrecer clases virtuales, pero sus alumnos requieren práctica y supervisión en los laboratorios de manera presencial.

El otro gran problema se presenta porque algunos profesores, que también son médicos de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), tuvieron que pausar su actividad académica para reforzar los servicios frente a la pandemia.

Pablo Guzmán, rector de la Universidad de Ciencias Médicas (Ucimed), detalló que el primer gran ajuste implementado fue transformar las clases presenciales por lecciones 100% virtuales. Mientras que el personal administrativo teletrabaja.

Los laboratorios, que deben ser necesariamente presenciales, se imparten con las medidas sanitarias correspondientes, como una reducción en la capacidad de personas, baterías de lavado de manos, estaciones de alcohol en gel, entre otras.

Un oficial de seguridad toma la temperatura a un estudiante de la Ucimed. Fotografía: Cortesía Ucimed.
Un oficial de seguridad toma la temperatura a un estudiante de la Ucimed. Fotografía: Cortesía Ucimed.

Ucimed no hizo recortes en la planilla, eso sí, la CCSS suspendió las rotaciones clínicas en los hospitales, por lo que se pausaron temporalmente los contratos de los médicos que también trabajaban como docentes en esta modalidad y en el internado rotativo.

Otro de los cambios es la aplicación de facilidades de pago para que los estudiantes puedan financiar la carrera, habilitaron una quinta cuota sin el cobro de intereses.

Una situación similar se vive en las operaciones de la Universidad de Iberoamérica (Unibe), donde también las clases virtuales permitieron dar un salto rápido a la “nueva normalidad”.

Las complicaciones financieras de algunos estudiantes obligaron a abrir nuevos mecanismos de pago.

“A nivel de finanzas tuvimos que dar descuentos muy significativos, no aplicar intereses y mantener los costos sin alzas anuales, para mitigar el impacto negativo que han sufrido los estudiantes y sus familias”, dijo Nelson Rojas, del Departamento de Comunicación de la entidad.

La Unibe reporta una importante afectación en la matrícula del actual cuatrimestre (el primero bajo los efectos de la crisis) con respecto al que inició en enero y finalizó en abril.

“La matrícula se ha visto muy afectada por la incertidumbre y la preocupación económica”, zanjó Rojas.

Pese a las dificultades, esta universidad decidió mantener toda su planilla debido a que las carreras de ciencias médicas requieren de especialistas para dar las clases.

La estrategia para complementar las lecciones en línea se acompañó con una videoteca de casos clínicos, webinars, talleres en redes sociales y acceso a una biblioteca digital.

Centros de estudios se adaptan a la virtualidad
La Unibe implementó clases y talleres virtuales para sus estudiantes durante el confinamiento. Fotografía: Cortesía Unibe.
La Unibe implementó clases y talleres virtuales para sus estudiantes durante el confinamiento. Fotografía: Cortesía Unibe.

Ofrecer clases en línea y trabajar con los equipos administrativos de manera remota ya era una constante, antes de la crisis, para la Universidad Cenfotec.

René-Pierre Bondu, rector de esta institución, relató que pudieron implementar estas nuevas formas de trabajo muy rápido porque se especializan en tecnologías de la información.

El cambio de modalidad no impactó la productividad de los empleados o estudiantes, ni tampoco influyó en sus niveles de motivación.

Cenfotec redujo el 10% de su planilla en los departamentos de calidad, ventas, soporte y administración, para mantener la estabilidad financiera.

El nivel de matrícula se mantiene sin crecimiento, pero tampoco sufrió una contracción, esto les permite flexibilizar becas para que los alumnos continúen.

“Si la crisis llegara a disminuir dramáticamente la matrícula, tenemos listo un plan de reducción de gastos para mantener en operación la universidad; principalmente: reducción de salarios (esperamos evitar el despido de personal), de los alquileres y de las inversiones para desarrollar nuevos programas o proyectos académicos”, comentó el rector.

En la U Creativa ven el cambio a la virtualidad como una gran opción para mantener este mecanismo en el futuro.

De acuerdo con José Coto, presidente de la institución, el principal desafío hasta el momento pasa por los talleres prácticos de algunas carreras donde son fundamentales.

“Hemos enfrentado decisiones de aún no abrir algunos talleres y esperar a que sea seguro hacerlos de forma presencial o al menos en un esquema híbrido”. José Coto, presidente de la U Creativa.

La experiencia de la U Creativa los llevó a aumentar la inversión en mercadeo digital, gracias a la reducción de otros gastos, para impulsar la matrícula. Este camino les dio resultados muy positivos para posicionar las carreras y los cursos libres.

“En carreras se mantuvo estable la matrícula y en cursos libres disminuyó, pero hemos visto un incremento en el comportamiento de compra”, añadió Coto.

U Lead es otro ejemplo de un rápido movimiento hacia la modalidad en línea, pues todos sus cursos se imparten por medio de reuniones digitales, en vivo e interactivas.

“Complementamos nuestros cursos con bibliografía digital y aplicamos simulaciones a situaciones reales que enriquecen la experiencia educativa. La plataforma virtual permite hacer grupos de trabajo entre los estudiantes durante las lecciones”, indicó Isabel Arrea, directora de Mercadeo de Lead University.

Esta institución no redujo su personal y enfocó su estrategia durante la crisis a retener estudiantes con condiciones financieras más flexibles, esto se tradujo en que no hubo retiros de alumnos, a pesar de que se registró una caída en la matrícula.

En la Unibe las clases virtuales también permitieron dar un salto rápido a la “nueva normalidad”.

La Comisión Nacional de Préstamos para Educación (Conape) anunció, el pasado 29 de mayo, que volverá a otorgar créditos para financiar 36 carreras que estaba restringidas desde marzo del 2019.

El acceso a recursos pretende apoyar a estudiantes frente a la crisis ocasionada por el impacto de la covid-19.

Roger Granados, jefe del Departamento de Crédito de Conape, recordó que la flexibilización permite a los alumnos cancelar deudas vigentes que fueron adquiridas en centros de estudio durante el 2020.

La medida podría favorecer la continuidad de estudiantes en las carreras que cursan en universidades privadas.