Jéssica I. Montero Soto. 16 febrero
08/02/209 Lindora. Fotos de ubicación, fachada, marca y espacios de Laborable, un nuevo sitio de coworking. Foto: Rafael Pacheco
08/02/209 Lindora. Fotos de ubicación, fachada, marca y espacios de Laborable, un nuevo sitio de coworking. Foto: Rafael Pacheco

La oferta de espacios compartidos para trabajar, conocidos como coworks, encontró en Costa Rica una demanda sofisticada, que le permite crecer y especializarse.

El país cuenta con opciones que van desde lugares de corte casual hasta desarrollos comerciales y residenciales que han nacido con áreas diseñadas para cowork. En estos sitios se atiende a turistas, profesionales independientes, emprendimientos, empresas que transforman sus políticas de teletrabajo o innovación e incluso a grupos diversos que construyen comunidad alrededor de un negocio en común.

La firma inmobiliaria Cushman & Wakefield | AB Advisory ha registrado al menos 30 establecimientos operativos con características de trabajo compartido, la mayoría en la Gran Área Metropolitana (GAM). La Nación recopiló 10 casos que reflejan la variedad de conceptos que reúne el negocio.

José Ignacio González, analista de Investigación de Mercados y Consultoría de Cushman & Wakefield, explicó que el crecimiento se explica en parte porque las empresas están comenzando a demandar espacios de innovación y de coworking.

“Debido a su importancia y crecimiento, estos espacios han evolucionado para convertirse en un componente integral de las carteras inmobiliarias corporativas. Los desarrolladores las han implementado en los oficentros tipo A y A+, y también surgen una serie de empresas especializadas en la creación de estos espacios que están abriendo sus propios centros de coworking en distintas áreas de la GAM (Gran Área Metropolitana)”, explicó.

Si el mercado nacional sigue la tendencia mundial, el inventario actual crecerá, pues la demanda por espacios compartido de trabajo a nivel global ha crecido anualmente entre un 10% y un 15%.

Espacios de cadenas como Workings dan atención especial al diseño y al mobiliario, como parte de su diferenciación de marca. Foto: Carlos Aguilar
Espacios de cadenas como Workings dan atención especial al diseño y al mobiliario, como parte de su diferenciación de marca. Foto: Carlos Aguilar
Diversidad

Las primeras señales de la consolidación del cowork como un negocio con potencial surgieron en 2016, cuando se aceleraron las inversiones en ese sector.

Algunos negocios actuales siguen el modelo original, con edificaciones independientes y ubicadas en sitios de alto tránsito y fácil acceso. Las diferencias están en el concepto y el ambiente.

Espacios como VMG Business Center (Guachipelín) y Creasala (barrio Escalante), comparten la característica de ser espacios físicos independientes y dedicados a coworking, pero sus dimensiones y enfoque son distintos: mientras VMG prioriza su ambiente y prestaciones de oficina ejecutiva premium; Creasala se presenta como un lugar diseñado bajo la premisa de que para ser productivo hay que ser feliz.

Las propuestas y servicios de cada uno responden a las necesidades de clientes con perfiles distintos.

En el caso de Gracias Cowork, también ubicado en barrio Escalante, su apuesta es la especialización, pues ha concentrado operaciones e individuos relacionados con tres áreas (café, comunicación y emprendimiento social).

Las nuevas tendencias del sector consisten en mezclar el cowork con otros negocios.

Por ejemplo, los han incorporado en la mezcla de servicios de diferentes tipos de plazas y centros comerciales y oficentros (Laborable, en Urban Plaza; Workings, en Plaza Tempo y Republic Workspace, en Santa Ana Town Center y en Sigma Business Center).

Estos se destacan por su énfasis en la tecnología, en especial la velocidad de Internet, y por la presentación de un concepto comercial tipo marca. Los tres ejemplos listados son de apertura reciente: Laborable comenzó operaciones el 2 de enero, tras una inversión cercana a $1 millón. Workings, una cadena con locales en Panamá y otros países, invirtió $500.000 para su apertura en noviembre de 2018 y el local de Republic en Santa Ana abrió en diciembre, con inversión de $200.000 en su primera etapa.

Republic WorkSpace, en el edificio Sigma Business Center, San Pedro, San José, es un espacio diseñado para personas que no tienen oficina propia, pueden alquilar áreas de trabajo compartidas y oficinas. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal
Republic WorkSpace, en el edificio Sigma Business Center, San Pedro, San José, es un espacio diseñado para personas que no tienen oficina propia, pueden alquilar áreas de trabajo compartidas y oficinas. Foto: Alejandro Gamboa Madrigal

Otra manifestación de la tendencia es la inclusión de espacios de cowork como atractivo adicional de desarrollos inmobiliarios residenciales, por ejemplo el proyecto Iconnia que tendrá una sala de este tipo en su torre A, o The Train, que está dentro del condominio Arborea Flats.

En el segmento de hospedaje se pueden encontrar en los hosteles Selina y en el de restaurantes está WorkHub, en Il Panino, y Siamo, de Grupo Filippo.

Aquí las propuestas tienen poco en común más allá de su ubicación. Mientras el espacio de cowork en la torre de Iconnia (Sabana Norte) es parte del desarrollo y está aún por abrir, The Train tiene un modelo formal de serviced office (totalmente equipada), que atiende a público con necesidades ejecutivas y corporativas.

Los espacios de Selina son complemento a su concepto de hospedaje especializado en millennials y WorkHub combina las características de servicio, ubicación y atracciones de sus restaurantes con el espacio para trabajar o tener reuniones de trabajo.

El comportamiento de la demanda en los próximos años será clave para que surjan nuevos modelos de negocios relacionados con el trabajo compartido.