Agencia AP, Redacción. 6 octubre
John Kirk (derecha), cuenta con 20 años de laborar para General Motors. Junto con sus compañeros de trabajo participó, el viernes 4 de octubre, en un piquete frente a las instalaciones de una fábrica de la compañía, en Parma, Ohio. (Foto AP/Tony Dejak)
John Kirk (derecha), cuenta con 20 años de laborar para General Motors. Junto con sus compañeros de trabajo participó, el viernes 4 de octubre, en un piquete frente a las instalaciones de una fábrica de la compañía, en Parma, Ohio. (Foto AP/Tony Dejak)

Detroit. — Las negociaciones laborales para poner fin a la huelga de 21 días de los trabajadores de General Motors sindicalizados con el United Auto Workers han empeorado, topándose con un problema imprevisto por garantías para elaborar productos en fábricas estadounidenses, dijo un funcionario del gremio en un mensaje electrónico enviado a los sindicalizados.

La carta de Terry Dittes, vicepresidente del gremio UAW, pone en duda si habrá un acuerdo rápido sobre la disputa contractual, que desató la huelga de 49.000 trabajadores, el 16 de setiembre, y que ha afectado las plantas de GM.

La misiva de Dittes dice que el sindicato presentó una propuesta a la empresa el sábado 5 de octubre. Agregó que GM respondió el domingo por la mañana con una propuesta que ya había sido rechazada e hizo pocos cambios.

La propuesta de la compañía no hizo nada para abordar una serie de asuntos, escribió Dittes, especialmente sobre la seguridad laboral durante el periodo de cuatro años que dura el contrato colectivo.

Durante las negociaciones contractuales, el gremio generalmente procura que la empresa se comprometa a fabricar nuevos vehículos, motores, transmisiones y otros productos en fábricas estadounidenses representadas por el sindicato.

“No hizo nada para ofrecer seguridad laboral durante el período de este acuerdo”, escribió Dittes. "Nosotros, en este sindicato, no podíamos estar más decepcionados con General Motors, que se negó a reconocer la experiencia y el talento de nuestros afiliados”, añadió.

En un comunicado, GM dijo que sigue negociando de buena fe “con muy buenas propuestas que benefician a los empleados ahora y construye un futuro más fuerte para todos nosotros”.

La compañía manifestó que está comprometida a negociar sin parar hasta resolver la disputa.

Sin embargo Dittes escribió que si bien ambos lados lograron avances en asuntos importantes hace dos días, las negociaciones “ahora han empeorado”.

Una persona enterada de las negociaciones dijo el domingo que el gremio manifestó estar preocupado por la creciente producción de GM en México, donde ahora fabrican camionetas tipo pickup, carros compactos y dos tipos de camionetas SUV (vehículo utilitario deportivo, en español).

Esta fuente, quien habló bajo condición de anonimato porque las conversaciones eran privadas, dijo que ambos lados están lejos de ponerse de acuerdo sobre las garantías de fabricación de nuevos productos en fábricas estadounidenses.

El movimiento forzó al constructor de automóviles a suspender temporalmente a 6.000 trabajadores en sus plantas de ensamblaje y fabricación de transmisiones de Silao, en el estado de Guanajuato, México, afectadas por falta de piezas. En ese país, la empresa emplea a más de 19.000 personas.

En reversa

Los nuevos acontecimiento de este domingo marcaron un cambio de rumbo en las negociaciones, que en las últimas horas parecían orientarse hacia un acuerdo.

El sábado anterior diversas fuentes cercanas a la negociación confirmaron a servicios de noticias como Ap, Bloomberg y Reuters, que tanto la empresa automotriz como el sindicato UAW cedieron en sus posiciones y se encaminaban hacia el final de la protesta.

La agencia AP informó de que una oferta de aumentos salariales hecha por GM, el 2 de octubre pasado, sería el marco para cualquier acuerdo. También, afirmó que gran parte de lo que el sindicato objetó se ha eliminado o se está negociando.

Por su parte, la agencia especializada de noticias Bloomberg publicó que las conversaciones se concentraban en dos puntos: los planes de pensión de los empleados y un recorte en el tiempo requerido para que los trabajadores de nivel de entrada ganen un salario por hora de $28 (poco más de ¢16.000).

El banco JPMorgan Chase estimó los costos del movimiento en $1.000 millones (más de ¢580.000 millones) hasta ahora. Otras fuentes calculan que se han dejado de producir cerca de 120.000 automóviles.