Marvin Barquero. 23 julio
La discusión acerca de las ventajas y amenazas de la eventual adhesión de Costa Rica al grupo de la Alianza del Pacífico se realizó en el marco de los
La discusión acerca de las ventajas y amenazas de la eventual adhesión de Costa Rica al grupo de la Alianza del Pacífico se realizó en el marco de los "Debates inteligenes", convocados por la Lead University. Kevin Casas (de pie) fue el moderador del debate. Fotografía: Graciela Solís

El sector agropecuario mantiene su bloqueo a la eventual adhesión de Costa Rica a la Alianza del Pacífico (AP), formada por México, Colombia, Perú y Chile, pues afirma que no permitirá ninguna renegociación de los acuerdos bilaterales vigentes en los Tratados de Libre Comercio (TLC) con cada una de esas naciones.

El asunto quedó más que claro durante el debate que siguió a la ponencia “Costa Rica debe incorporarse cuanto antes a la Alianza del Pacífico”, presentada en el programa “Debates inteligentes”, que promociona la Lead University. La actividad se realizó el jueves anterior, 19 de julio, con la intervención de los panelistas Fernando Ocampo, exviceministro de Comercio Exterior (Comex); Juan Rafael Lizano, exministro de Agricultura y Ganadería (MAG), así como los expertos en comercio internacional Viviana Santamaría y Renzo Céspedes.

Ocampo y Santamaría representaron el lado a favor del enunciado, mientras Lizano y Céspedes fueron la voz del grupo en contra.

La actual jerarca del Comex, Dyalá Jiménez, explicó que, con respecto a la adhesión a la AP, la posición es de Gobierno y no solo de su despacho. También resaltó que ese bloque va más allá de los temas comerciales y reconoció que, por tanto, si involucra compromisos en áreas sensibles.

Jiménez dijo que a partir de este mismo lunes 23 de julio, la Cancillería y el Comex representarán a Costa Rica en una reunión de la Alianza, en Puerto Vallarta, México, pero de inmediato aclaró que no se trata de llevar una posición y menos de iniciar el proceso de adhesión.

La ministra abrió la posibilidad de que, junto con Relaciones Exteriores se abra un proceso de consulta y discusión a lo interno del país para determinar los ángulos positivos y negativos que implica la entrada a la AP. Sin embargo, aseguró que este asunto por ahora no está dentro de las prioridades de su despacho, por lo que todavía no hay fechas para realizar ese diálogo.

La agencia de noticias AFP informó que la cumbre de los cuatro países miembros de la Alianza inició este lunes con un discurso a favor del libre comercio, en momentos en que afloran posturas proteccionistas en el mundo, particularmente en Estados Unidos. Agregó que este pequeño bloque representa el 38% del producto interno bruto (PIB) de América Latina y, en conjunto, son la octava economía mundial, con una población de 223 millones de habitantes.

Posición firme

Aunque los panelistas a favor señalaron repetidamente que la AP va mucho más allá de un acuerdo comercial, con beneficios como becas para estudiantes, fondos de ayuda, programas para pequeñas y medianas empresas (pymes), integración del mercado bursátil y desarrollo de la innovación, promoción conjunta de exportaciones y de acceso a mercados, entre otros, los representantes del sector agrícola advirtieron que la pérdida para ellos sería mucha a cambio de muy poco.

Según Lizano y Céspedes, actividades como la lechería, que hoy están fuera del libre comercio con los miembros de la AP, se vería sumamente afectada con una adhesión al bloque y afirmaron que el proceso para acceder a ese grupo de países no es una negociación, sino una simple adhesión, en la que se reconocen y aceptan todos los términos, sin discusión previa. Por eso, insistieron, hay que tener mucho cuidado al asumir esos compromisos.

Sin embargo, Ocampo estimó que se debe iniciar la negociación para entrar a la Alianza y, de acuerdo con las condiciones que ese bloque le solicite al país, tomar una decisión a lo interno. Según el exviceministro, se puede realizar una negociación inteligente y respetar las sensibilidades que tienen algunos productos, aunque detalló que se trata apenas de unas 50 líneas arancelarias, de las 6.587 que, en general, maneja Costa Rica en su comercio exterior.

Aún así, el exministro Lizano insistió en que una adhesión implicaría aceptar lo vigente y dentro de eso, entonces sucedería que prácticamente todos los productos quedarían bajo libre comercio, contrario a los TLC bilaterales con cada país, donde se marcan los sectores que quedarán excluidos del acuerdo.

“No es tan bonito como se presenta por quienes lo defienden (el ingreso a la AP); las empresas de cada país van a pelear por el mercado y van a acudir a todo tipo de cosas para impedir el acceso de productos, como sucede con la piña y la leche de Costa Rica en México”, sentenció Lizano.