Óscar Rodríguez. 27 abril, 2015
La urbanización La Campiña, en Aguacaliente de Cartago, se construyó con fondos recaudados por el impuesto solidario. El tributo comenzó a cobrarse en el 2009 y tendrá vigencia legal hasta el 2019. | ARCHIVO.
La urbanización La Campiña, en Aguacaliente de Cartago, se construyó con fondos recaudados por el impuesto solidario. El tributo comenzó a cobrarse en el 2009 y tendrá vigencia legal hasta el 2019. | ARCHIVO.

El impuesto a las casas de lujo sufrió la salida de 700 contribuyentes para este 2015 y el director de la Dirección General de Tributación, Carlos Vargas, reconoció que cada año son menos los nuevos, y más los que dejan de declarar.

Vargas explicó que una de las razones del fenómeno es que cada año se actualiza el valor de las viviendas que están obligadas a cancelar el gravamen.

Para este 2015, el impuesto se pagó sobre construcciones valoradas en más de ¢128 millones; pero en el 2014 eran aquellas de más de ¢121 millones.

“Los nuevos declarantes son por actuaciones nuestras, o por nuevas construcciones hechas en el último año”, dijo Vargas.

Los datos del fisco muestran que, en el 2015, los propietarios que pagaron el impuesto solidario fueron 4.251, frente a los 4.448 del 2014. La diferencia neta es de casi 200 personas, pues ingresaron 500 nuevos contribuyentes.

El impuesto a casas de lujo se paga en los primeros 15 días de enero. La recaudación de este año asciende a ¢3.808 millones, según el reporte de ingresos del Ministerio de Hacienda al primer trimestre.

Los recursos de este tributo se usan para programas de vivienda. El cobro comenzó en el 2009 y finalizará en el 2019, pues el gravamen se creó para una década.

Fiscalización. El director de Tributación confirmó que iniciarán un proceso de cobro de oficio a 800 propietarios de casas con alto valor. “Realizamos una comunicación verbal para que rectifiquen su situación fiscal. Ahora iniciaremos la comunicación formal de cobro y requerimiento de los contribuyentes”, detalló Vargas.

Para Alan Saborío, director general de Deloitte, firma especializada en asesoría tributaria, el impuesto solidario tuvo deficiencias desde su concepción.

“Hay una absoluta falta de fiscalización del impuesto por parte de la Administración Tributaria porque nunca hizo programas masivos de cobertura”, enfatizó Saborío.

Para Adrián Torrealba, exdirector de Tributación, la actuación del fisco en el cobro de este tributo ha sido tímida.

“La Administración ha argumentado que, para inspeccionar este impuesto, no puede entrar a las casas de habitación, con lo cual se le dificulta la comprobación de las características para valorar el bien. Es un poco cuestionable, porque el artículo 13 del Código Tributario admite la inspección de locales, que permite entrar con autorización de un juez”, señaló Torrealba.