Finanzas

ICE hace cálculos para trasladar alza del dólar a sus clientes

Empresa aseguró que coordina con Aresep el reconocimiento de las fluctuaciones de divisa en una “tarifa competitiva”. Pérdidas cambiarias ascendieron a ¢62.000 millones en 2021

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) pedirá que se cargue a sus clientes el incremento reportado en el tipo de cambio, pues aduce que el alza en el precio del dólar tiene implicaciones en sus finanzas ya que la mayoría de su deuda está en moneda estadounidense.

“El ICE se encuentra en un diálogo con el regulador para actualizar el monto de este reconocimiento (vía tarifas), dadas las fluctuaciones cambiarias recientes”, confirmó la compañía estatal a La Nación.

La entidad no detalló cuál será el monto del traslado, ni el periodo que se tomará en cuenta para solicitar un aumento en el costo de la electricidad a la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep).

“El ICE coordina con la Aresep las acciones que conlleven a un análisis del impacto de las fluctuaciones cambiarias, que permitan un equilibrio entre una tarifa competitiva y la sostenibilidad financiera de la institución”, detalló la Gerencia de Finanzas del Instituto.

Este diario consultó a la Autoridad Reguladora sobre las conversaciones que mantiene con la empresa pública, pero al cierre de este artículo no hubo respuesta.

La actual metodología tarifaria permite el reconocimiento de las fluctuaciones cambiarias en los costos de la compañía pública. En el último año, el precio en el mercado mayorista subió un 9,6%. Este 20 de mayo, se ubicó en ¢678,37 en el mercado mayorista; en tanto que en la misma fecha, el año pasado, estaba en ¢618,43, según datos del Banco Central.

La apreciación del tipo de cambio toma relevancia en el ICE debido a que la mayoría de su deuda financiera está en dólares. Al cierre del 2021, el pasivo total reportó un saldo de ¢2.984.771 millones, de los cuales el 56%, es decir, ¢1.700.918 millones está en dólares, se detalla en los estados financieros auditados.

“Las variaciones en el tipo de cambio influyen en los resultados financieros de la institución (...) las acciones aplicadas por el ICE para mitigar la exposición cambiaria contribuyeron a disminuir este impacto. De no haberse ejecutado, el impacto en los resultados de 2021 hubiese sido mayor”, informó la empresa por escrito.

El Instituto inició, hace dos años, la aplicación de un plan para hacer sostenibles sus deudas después de que sus obligaciones en moneda extranjera llegaran, en el 2019, a representar el 71% del total de la deuda financiera.

El año pasado, por ejemplo, colocó $300 millones en bonos en el mercado internacional para hacer sustitución de deuda cara por más barata. Además, en el mercado local, realizó subastas de títulos valores por ¢73.000 millones y formalizó un crédito por ¢81.000 millones con el Banco de Costa (BCR).

La compañía hizo tales ajustes porque, en el último trimestre del 2021, pagó $900 millones en vencimientos de títulos valores que financió con recursos propios y las nuevas emisiones.

Las medidas redujeron los riesgos vinculados a los movimientos de la divisa, pero no los anularon. El año pasado, el ICE reportó una pérdida neta de ¢93.000 millones de los cuales, ¢61.840 millones se atribuyen a fluctuaciones cambiarias.

En los últimos cinco años, los vaivenes del tipo de cambio provocaron un golpe financiero de ¢226.000 millones, según los estados financieros de la empresa estatal.

La entidad aseguró por escrito que mucho del impacto por la evolución del dólar no se refleja de manera inmediata a nivel flujo de caja, pues los pagos de la deuda son a largo plazo. “Es importante indicar que el ICE está en capacidad de cumplir sus compromisos financieros”, indicó.

La Contraloría General de la República (CGR) señaló, el 29 de abril, en una auditoría de carácter especial sobre la gestión del endeudamiento, que el ICE que no cuenta con una estrategia de gestión de pasivos eficiente, de mediano y largo plazo, y de un adecuado manejo de los riesgos de mercado.

Entre las debilidades señaladas están que tiene una dispersión en sus reglas internas sobre el manejo de su política de deuda. Por ejemplo, se señalan reglamentos, políticas, directrices, acuerdos del Consejo Directivo y documentos temporales como la Estrategia Grupo ICE 4.0 o la Hoja de Ruta para la Sostenibilidad Financiera.

Incluso, en la fiscalización se enfatiza que la reciente estrategia de manejo del endeudamiento fue a raíz de una reacción de los altos vencimientos de bonos de deuda, en especial a finales del 2021.

“En los últimos dos años la gestión (de la deuda) se enfocó principalmente en temas de urgencia inmediata como disminuir el porcentaje de deuda en dólares, y por tanto mitigar el riesgo de tipo de cambio, así como atender los vencimientos que estaban concentrados durante el periodo 2021, por tal razón la Administración no ha visualizado la gestión de la deuda de forma integral”, criticó la Contraloría en su informe.

La entidad fiscalizadora dio un plazo de cuatro meses al ICE para integrar todas las normativas internas vinculadas al manejo de su deuda que permitan una gestión sana de los riesgos financieros a los cuales está sometida la entidad.

La empresa pública aseguró que está en el proceso de construcción de una estrategia de deuda de mediano plazo, que se inició en setiembre de 2021, y se encuentra en la fase final de elaboración.

“La normativa sobre gestión de deuda sí existe, pero se encuentra fragmentada en diversos documentos. Por ello, se está trabajando en la integración de esta normativa en un mismo documento, al tiempo que se refuerzan los aspectos necesarios para cumplir con los plazos establecidos”, se detalló por escrito.

Añadió que muchas de las recomendaciones dadas por la Contraloría están en el proceso de implementación.

Óscar Rodríguez

Óscar Rodríguez

Periodista de Economía. Máster en Periodismo Económico de la Universidad Rey Juan Carlos de España. Escribe sobre finanzas y macroeconomía. Ganador del premio Jorge Vargas Gené 2015 y Distinción del Mérito Periodístico 2011 de Canatur. Redactor del año La Nación en 2017.

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