AFP . 20 junio, 2018
“(Esta decisión) es evidencia clara de la confianza de la comunidad internacional en la iniciativa de reformas en Argentina y el programa económico del gobierno”, dijo la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde. ( AP Photo/Jose Luis Magana)
“(Esta decisión) es evidencia clara de la confianza de la comunidad internacional en la iniciativa de reformas en Argentina y el programa económico del gobierno”, dijo la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde. ( AP Photo/Jose Luis Magana)

Washington. El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó este miércoles 20 de junio del 2018 un acuerdo stand-by con Argentina por $50.000 millones y autorizó de inmediato el giro de $15.000 millones.

Argentina, país que ejerce actualmente la presidencia pro tempore del G20, tuvo que recurrir al FMI a inicios de mayo para enfrentar una aguda crisis cambiaria, que depreció al peso en casi 35% con relación al dólar este año, y una fuerte caída de las reservas internacionales.

“(Esta decisión) es evidencia clara de la confianza de la comunidad internacional en la iniciativa de reformas en Argentina y el programa económico del gobierno”, dijo la directora gerente del Fondo, la francesa Christine Lagarde.

En una nota oficial, el FMI informó que la aprobación formal del programa por parte del Directorio permite a Argentina realizar una compra inmediata de $15.000 millones.

Como fue acordado entre el FMI y el gobierno argentino, la mitad de esa liberación inicial de $15.000 millones será destinada al respaldo presupuestario, y el resto debe ser reservado a operaciones a cargo del Banco Central para estabilizar el mercado cambiario.

Exámenes trimestrales

Los $35.000 millones restantes serán liberados por el Fondo a lo largo de los próximos tres años, aunque ello estará supeditado a exámenes trimestrales a cargo del Directorio Ejecutivo, añadió la entidad.

El FMI apuntó que el plan económico adoptado por el gobierno argentino busca reforzar la economía del país, restableciendo la confianza del mercado.

Para ello delineó un programa macroeconómico coherente que, entre otras cosas, afianza el plan de reducción de la inflación mediante metas de inflación más realistas y el fortalecimiento de la independencia del Banco Central.

Sin embargo, Lagarde volvió este miércoles a mantener cautelosa distancia del programa que propuso el gobierno argentino para pavimentar el camino a un acuerdo.

Este programa fue diseñado y es asumido por las autoridades argentinas, reforzó la dirigente.

El órgano crediticio apuntó también que el acuerdo contempla la posibilidad de aumentar los gastos en la red de protección social en caso de que las condiciones sociales desmejoraran.

Eliminar déficit fiscal del 3,9%

A cambio del auxilio, el FMI reclama eliminar el déficit fiscal de 3,9% del PIB (producto interno bruto) en tres años. El gobierno reconoció que la austeridad afectará la obra pública y el PIB. Sólo desde enero a abril, el costo de vida aumentó casi 10%.

Otro de los aspectos críticos del acuerdo es la trayectoria inflacionaria, ya que Argentina y Venezuela son los dos únicos países de América Latina con inflación superior a un dígito. La del año pasado superó el 20%.

El pedido de ayuda al FMI ya desató protestas sociales en un país que pareció haber reabierto las heridas de la monumental crisis de 2001.

La crisis cambiaria empujó este mes al presidente, Mauricio Macri, a reformular su equipo económico.

Así, Macri desplazó de su silla al presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. Para ocupar ese cargo Macri nombró a Luis Caputo, quien se desempeñaba como ministro de Finanzas.

En ese enroque, Dujovne -principal negociador del acuerdo con el Fondo- pasó a acumular los ministerios de Finanzas y Hacienda, en un gesto claro de la Casa Rosada al FMI sobre quién da las cartas en la economía argentina.

La llegada de Caputo al Banco Central no logró, sin embargo, calmar al mercado y el dólar sigue por encima de los 28 pesos por unidad.

En una desesperada tentativa por evitar la salida de dólares, el Banco Central elevó a 47% desde 40% a su principal tasa de interés, la más elevada del mundo.